TELECOMUNICACIONES: Una Llave para el Desarrollo
Estudio elaborado por el Instituto Alvin Toffler, con el patrocinio de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE) y la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), a través del PROALCA

 

Instituto Alvin Toffler

(TOFFLER ASSOCIATES)

El Instituto Alvin Toffler (Toffler Associates) es una firma asesora ejecutiva fundada por Alvin y Heidy Toffler, entre cuyas obras de renombre mundial se incluyen Future Shock, The Third Wave y Powershift. La organización trabaja con clientes a quienes les interesa comprender el futuro y preparar a sus empresas para que sean eficientes en un mercado y sociedad definidos por la cada vez más cercana economía de la tercera oleada del futuro.

Los clientes son líderes y planificadores empresariales, así como ejecutivos clave y funcionarios de entidades gubernamentales, encargados de la toma de decisiones. Cuenta con experiencia en diversos sectores, desde la tecnología de la información aeroespacial y de las telecomunicaciones, hasta servicios financieros, así como en el campo de la química. El personal de Toffler Associates ha trabajado en diferentes regiones geográficas como Asia, el Continente Americano y Europa.

A partir de este trabajo, la institución contribuye a desarrollar soluciones y estrategias que abarcan una variedad de capacidades:

• Panoramas integrales del impacto tecnológico, social y económico, y otros en el entorno, así como su efecto en el desarrollo empresarial.

• Estrategias creativas que permiten anticipar y adelantar las tácticas y contra- tácticas de los competidores.

• Implementación de iniciativas estratégicas de alto impacto, en el contexto de profundos cambios culturales y organizativos.

• Pronósticos en el sector industrial basados en modelos que van mucho más allá de las tendencias y revelan causas de segundo y tercer orden, así como las consecuencias del cambio.

El Instituto Alvin Toffler ha demostrado su capacidad en una variedad de contextos. Recientemente colaboró con un importante proveedor de alta tecnología clasificado dentro de la lista de la revista Fortune 500, a que identificara y encontrara nuevas oportunidades en el mercado vertical. También ha trabajado con los oficiales militares estadounidenses del más alto rango, así como con sus contrapartes en las organizaciones de la sociedad civil, con el fin de desarrollar estrategias de seguridad nacional para el milenio que se inicia.

En este momento trabaja con una compañía de tecnología en comunicaciones en la identificación de nuevos ofrecimientos de productos con el fin de redefinir su actividad. Además, ha desarrollado y puesto en marcha nuevos canales de distribución para proveedores empresariales de servicios especializados de subcontratación.

El Instituto Alvin Toffler trabaja con sus clientes de diferentes maneras. En general, los equipos profesionales trabajan en estrecha colaboración con las contrapartes del cliente en actividades de planificación, investigación, desarrollo de ideas, evaluación, toma de decisiones y con frecuencia, implementación.

La institución aprovecha al máximo su inigualable red mundial en campos como el de los negocios, futurista, medios de comunicación, seguridad nacional, gubernamental, etc., para ofrecer a sus clientes un extraordinario nivel de conexión con el desarrollo de destrezas, conocimiento e ideas de avanzada.

 

INDICE

INTRODUCCION

RESUMEN EJECUTIVO

Costa Rica ante una encrucijada

Conocimiento y educación con y sin telecomunicaciones

El costo de mantener el status quo en Costa Rica

Liderazgo en el nuevo milenio

Introducción

Durante los últimos meses, algunos miembros del Instituto Alvin Toffler (Toffler Associates) han sostenido conversaciones con líderes costarricences en el Gobierno, empresas y el sector académico, sobre el estado actual de las políticas de telecomunicaciones en el país y la necesidad de tomar un nuevo rumbo. Este trabajo es un resumen de sus conclusiones y trata de dar nuevo vigor al debate nacional sobre la reforma en el área de las telecomunicaciones.

Esta investigación fue patrocinada por la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE) y la Secretaría General de Integración Económica Centroamericana (SIECA), como parte de los esfuerzos del Programa PROALCA de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos de América (AID).

Al igual que el resto del mundo, Costa Rica acaba de pasar al tercer milenio en un momento de cambio acelerado que caracteriza la presente era de la información. La firma Instituto Alvin Toffler, fundada por los futuristas Alvin y Heidi Toffler, ayuda a las organizaciones alrededor del mundo a adaptarse al rápido cambio y hacer la transición de una economía industrializada de "segunda oleada" del pasado, a la economía del futuro de "tercera oleada" basada en la información.

Este documento fue escrito por consultores externos del Instituto Alvin Toffler quienes pasan mucho tiempo pensando sobre el futuro. Como resultado, el informe contiene tanto una perspectiva internacional, como una perspectiva de cara a ese futuro. Consiste de cuatro secciones tituladas:

1. Costa Rica ante una encrucijada;

2. Conocimiento y la educación con y sin telecomunicaciones;

3. El costo de mantener el status quo en Costa Rica; y

4. Liderazgo en el nuevo milenio.

En el trabajo, los autores reconocen los logros de Costa Rica en el pasado, pero los revisan sólo brevemente como una manera de plantear un desafío para que Costa Rica realice un mayor esfuerzo por alcanzar resultados aún mejores en el futuro. El primer capítulo describe las transiciones que ocurren en el campo de las telecomunicaciones fuera de Costa Rica: en América Central, América Latina y en el mundo. Específicamente, se expone cómo y por qué otros se han despojado de sus monopolios en telecomunicaciones, favoreciendo un ambiente liberalizado de competencia. El segundo capítulo profundiza en el aspecto educativo, un área en que los costarricences han enfatizado por mucho tiempo y que en el futuro dependerá críticamente de una infraestructura de telecomunicaciones modernizada. Continuando con el enfoque fuera de Costa Rica, el tercer capítulo hecha un vistazo a algunos de los cambios que las comunicaciones modernas están provocando a nivel personal, corporativo y nacional alrededor del mundo y concluye con una prognosis de lo que podría ocurrir en Costa Rica si no se liberaliza el sistema de telecomunicaciones para mantenerse al ritmo de los cambios que se dan a su alrededor. Por último, el cuarto capítulo concluye con un vistazo a las cualidades de liderazgo que se requerirán para llevar a cabo los difíciles cambios y ajustarse con las nuevas realidades que el país y los ciudadanos enfrentan.

 

Resumen Ejecutivo

Costa Rica se encuentra en una encrucijada. El país puede elegir continuar por el camino actual con servicios monopolizados de telecomunicaciones, o puede seguir la ruta de la liberalización, una ruta que ya han elegido la mayoría de países desarrollados y en vías de desarrollo. La lista de países que han conservado el monopolio en los servicios de telecomunicaciones no es atractiva e incluye países como Afganistán y Etiopía, lugares con los cuales, en general, los costarricenses nunca se asociarían.

Los vecinos de Costa Rica en Centroamérica han ido mucho más lejos en la reforma de sus monopolios de telecomunicaciones. Diversos estudios han demostrado que la introducción de la competencia mejora el desempeño del sector de telecomunicaciones y que incluso, amplía el servicio de manera más rápida. Por consiguiente, si Costa Rica no actúa, es de esperarse que los países vecinos que una vez estuvieron rezagados la alcancen y la rebasen en lo referente a la provisión de servicios de telecomunicaciones que los inversionistas extranjeros buscan al decidir adónde ubicar sus operaciones.

Los beneficios que dejan los sistemas avanzados de comunicaciones son ya evidentes. Los sistemas de telecomunicaciones conectan a los ciudadanos entre sí y con su gobierno, a la vez que enlazan a las empresas con sus socios, proveedores y clientes. De esta manera, las redes de telecomunicaciones juegan un papel importante en la democratización de la sociedad, al mejorar el flujo de la información y determinar la competitividad del sector empresarial de una nación. Desde la telemedicina hasta la enseñanza a distancia y transacciones en línea, tales sistemas abren nuevos servicios públicos y vías de intercambio comercial.

Los monopolios inherentemente no son buenos proveedores del amplio rango de servicios que es posible ofrecer en la actualidad mediante las telecomunicaciones. Si operara con base en sus propios mecanismos, el proveedor de un servicio monopolizado tendería a apoyar sus acciones no en las necesidades del mercado, sino en su propia capacidad limitada para proveer ciertos servicios. Estas limitaciones implican que con frecuencia el proveedor sirve sólo a quienes son fáciles de alcanzar: clientes corporativos grandes y áreas densamente pobladas, en detrimento de los que no están muy bien. En Costa Rica, estos inconvenientes y desigualdades en cuanto a servicio son más obvias en dos áreas que irán adquiriendo mayor importancia con el tiempo: Internet y las comunicaciones inalámbricas.

Con el fin de hacerle frente a tales desventajas, más de setenta países ya han liberalizado los monopolios en sus servicios públicos de telecomunicaciones. La liberalización ha nivelado el campo de juego para las compañías pequeñas que necesitan acceso a dichos servicios y como resultado, les ha permitido hacerse más competitivas. Ha beneficiado a los consumidores al bajar los precios a una fracción de lo que los costarricenses pagan y ha agilizado la introducción de nuevas clases de servicios que previamente no se encontraban disponibles. La liberalización también ha convertido a los monopolios estatales en innovadores competitivos. Sin clamar más por la protección del Estado, estas firmas rejuvenecidas ahora también compiten en el exterior por negocios. Por otra parte, la liberalización ha aumentado la teledensidad, es decir, la difusión de servicios básicos más rápido de lo que ocurre bajo regímenes monopolizados. En particular, el fenómeno es más intenso en la implementación de servicios celulares móviles, que en muchos países tercermundistas ha reemplazado la necesidad de instalar nuevas líneas terrestres de un alto costo en áreas subdesarrolladas.

En el área centroamericana, el liderazgo costarricense en cuanto a telecomunicaciones se ha venido estrechando a partir de 1980 y el país ya se encuentra rezagado en algunas áreas, en particular en lo concerniente a la modernización de sus leyes de telecomunicaciones.

A modo de ilustración de lo que ocurre en otras partes del mundo, durante la década pasada, Irlanda y Chile fueron los que primero siguieron el camino que más y más países han seguido – el camino a la liberalización. Estos países llegaron a su encrucijada antes que Costa Rica y no han mirado hacia atrás desde entonces. Los impresionantes resultados económicos que dichos países han disfrutado desde la liberalización hablan por sí mismos. Queda por verse si Costa Rica también seguirá esa ruta y cambiará el curso en este momento histórico de su desarrollo.

En el capítulo dos se analiza el conocimiento y la educación con y sin telecomunicaciones. Históricamente, el país ha demostrado un compromiso pionero con la educación de alta calidad a toda la ciudadanía bajo iguales oportunidades de acceso. Los costarricenses dieron muestras de este visionario compromiso en 1856 al ofrecer la educación primaria en forma gratuita a todos los estudiantes y posteriormente lo hicieron de nuevo cincuenta años después, al modificar la ley para incluir la educación secundaria. Con elevadas tasas de alfabetismo, un amplio acceso a la educación y universidades de punta, Costa Rica se ha situado en una posición de liderazgo dentro de la región. El país cuenta con un Centro Nacional de Alta Tecnología (CENAT) encargado de promover la innovación, el desarrollo, la capacitación y el avance científico a nivel nacional. Sus universidades han liderado los esfuerzos por instituir el uso de Internet en el país y en el resto de Centroamérica. Se han reducido los impuestos a la importación de computadoras e instalado laboratorios de computación en todas las escuelas públicas gracias al programa de la Fundación Omar Dengo y otros esfuerzos. Estos y muchos otros programas reflejan el compromiso nacional por mantener su papel pionero, al ofrecer una educación de alta calidad a sus ciudadanos y mantener el liderazgo regional en ese campo.

Sin embargo, el mundo que le rodea continúa cambiando y lo mismo ocurre con la educación. Sus países vecinos y competidores también se preparan para la economía del futuro basada en el conocimiento. Guatemala y El Salvador están desarrollando su infraestructura de Internet mediante la liberalización de su sistema de telecomunicaciones. Las compañías privadas invierten en sistemas por cable, sistemas de cableado para Internet y otras tecnologías para construir una infraestructura de comunicaciones avanzada. Aún está por verse si la inversión privada conducirá directamente a oportunidades educativas en Guatemala o El Salvador, pero es claro que las oportunidades educativas del futuro estarán estrechamente ligadas a la infraestructura de comunicaciones y computación, una infraestructura que requiere de una inversión significativa.

Muchos países están adoptando medidas para utilizar la tecnología como mecanismo impulsor de sus sistemas educativos, y preparar a sus niños para el futuro. Algunos han incrementado la inversión en telecomunicaciones mediante la liberalización y la inversión gubernamental. Otros han creado programas escolares dirigidos a servir a niños con necesidades especiales, mientras que otros han tomado una variedad de medidas como sacar parte de la educación afuera de las aulas tradicionales, fomentar un ambiente de colaboración en el aprendizaje y la enseñanza, preparar a los estudiantes para servir en la fuerza laboral del futuro y competir por oportunidades educativas globales.

Costa Rica no puede esperar y permitir que sus niños dejen pasar oportunidades para aprender y prepararse para el futuro porque sus líderes saben que si las oportunidades se pierden, son difíciles de recuperar. Más bien, el país ha establecido metas educativas ambiciosas y alcanzables en última instancia, que llegan a todos los niños y familias, en vez de sólo a aquéllos que se encuentran en las áreas urbanas, con una buena cobertura mediante las telecomunicaciones. Como parte de estas metas, los educadores ofrecen a escuelas y estudiantes un mayor acceso a la tecnología de la información. Para llegar a conocer mejor el valor de esa tecnología, Costa Rica debe proveer a los estudiantes y las escuelas un acceso a Internet que sea confiable y asequible. En el futuro todas las características de una moderna red de Internet deben estar presentes para tener un sistema educativo de alta calidad: debe existir acceso generalizado a Internet y un ancho de banda adecuado; además, la red debe ser confiable y asequible.

Hoy día, las economías emergentes basadas en el conocimiento dan señales de una nueva forma de educación que permite desarrollar nuevos tipos de riqueza y oportunidades. Los líderes costarricenses en el campo educativo deben hacerse ciertas preguntas fundamentales: ¿para qué futuro estamos preparando a nuestros niños?; ¿los prepararemos para trabajar en fincas de subsistencia?; ¿los prepararemos para trabajar en fábricas?; o ¿los prepararemos para trabajar en la economía basada en el conocimiento del futuro?

El costo de mantener el Status Quo en el país es el siguiente tema que se analiza en el capítulo tercero del estudio. Costa Rica ha realizado impresionantes avances para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y asegurar una distribución equitativa de la riqueza. Sin embargo, el país no puede darse el lujo de dormirse en los laureles: el ritmo de progreso en el aumento de los ingresos ha disminuido en años recientes y los acelerados cambios en el mundo amenazan con dejar a Costa Rica al margen del desarrollo.

Los avances tecnológicos en telecomunicaciones y, sobre todo, el surgimiento de Internet, están cambiando la manera en que interactúan las personas, compañías, industrias completas e incluso las naciones. Los límites que marcan las diferencias están desapareciendo. A nivel personal, el hogar y el trabajo se han ido entrelazando a medida que las comunicaciones modernas permiten que más gente realice sus labores desde la casa. A nivel corporativo, los modelos de las nuevas empresas están emergiendo mientras que las compañías de punta aprovechan las redes de telecomunicaciones para subcontratar trabajos que no son críticos y aumentar su eficiencia. Industrias completas han sido redefininas conforme la naturaleza cambiante de servicios y regulaciones permite a las compañías que cuentan con la infraestructura o las relaciones requeridas, competir por clientes en áreas no tradicionales: tiendas detallistas pueden actuar como bancos; empresas de servicios públicos de combustible, electricidad y agua pueden proveer servicios de comunicaciones. Y a nivel nacional la globalización, estimulada por las telecomunicaciones, significa que países pequeños desde Irlanda hasta Israel son capaces de dar un salto hacia adelante al abarcar mercados globales liberalizados, mientras que otros como Irán, que se protegen mediante barreras, se quedan aún más rezagados.

En este nuevo esquema de relaciones, el conocimiento se torna en un recurso supremo. La capacidad para organizar, filtrar y canalizar información por medio de servicios intangibles está tomando más valor que los productos físicos. Los bienes físicos pueden convertirse en una desventaja a medida que una infraestructura anticuada no permita que las compañías o los individuos aprovechen las oportunidades que ofrece la nueva era de la información.

Estos cambios tienen implicaciones importantes para Costa Rica y se corre el riesgo de crear una división social entre aquellos que tienen acceso a la información y los que no lo tienen. De la misma manera en que el país puede perder competitividad con respecto a sus países vecinos que están más conectados globalmente, los individuos o las compañías dentro del país pueden también quedarse atrás. Aquellos servicios que en la actualidad parecen esotéricos, se convertirán en necesidades del futuro. No proveer servicios avanzados de telecomunicaciones ahora, puede significar que trabajos futuros – ya sean locales o a través de compañías multinacionales – pueden irse a otros países. De manera similar, un marco regulatorio pasado de moda puede disuadir a los inversionistas y retrasar los cambios necesarios hasta que ya sea muy tarde.

Como lo ha mostrado la experiencia en otros lugares, no liberalizar las telecomunicaciones en Costa Rica podría impedir la modernización. Si las compañías más avanzadas ya no se sienten como en su casa en este país, no serán sólo sus empleados actuales o eventuales quienes pierdan. Enlazada a estas firmas grandes y fuertes, existe una red completa de pequeñas empresas rurales y aquéllas que no están tan bien, que dependen de éstas para su sustento. Si las grandes compañías como Intel se fueran o decidieran no venir, serán los más pobres y quienes tienen menos posibilidades en Costa Rica, los que posiblemente sufrirán más.

Finalmente, el Instituto Alvin Toffler ofrece una visión del liderazgo que los países deberán tener para el nuevo milenio. Por más de un siglo, Costa Rica ha sido un líder político en Centroamérica y en décadas recientes se constituyó en un remanso de paz y estabilidad. Sin embargo, la reputación del país en cuanto a la infraestructura para las telecomunicaciones avanzadas no suscita todavía elogios similares.

En un ambiente crecientemente globalizado, Costa Rica debe expandir su horizonte e ir más allá de Centroamérica o incluso más allá del hemisferio occidental y buscar maneras de liderar a nivel mundial. Otros países pequeños, desde Singapur hasta Irlanda, han mostrado cómo obtener ganancias con base en la tecnología moderna para lograr un papel más importante de lo esperado en asuntos globales.

La globalización de la competencia significa que las amenazas competitivas pueden ahora provenir de cualquier parte. Los líderes de compañías que buscan operar a nivel multinacional necesitan nuevos conjuntos de habilidades para adaptarse a estas presiones y motivar a sus empleados. Una perspectiva global también requiere que los líderes establezcan nuevas expectativas: unas que sirvan como punto de referencia para comparar su desempeño con respecto al mejor en el mundo, y no sólo en la región.

De la misma manera que la competencia estimula a los líderes empresariales, los gobiernos deben ejercer el liderazgo cuando las fuerzas competitivas del mercado no estimulan el cambio requerido, particularmente en el campo de la tecnología. Algunas de las grandes innovaciones como Internet han comenzado con fondos gubernamentales y fueron introducidas primero en el campo público. Los gobiernos también demuestran su liderazgo mediante la utilización de la tecnología para proveer buen acceso a los servicios públicos y protegiendo la propiedad intelectual con tanto vigor como se protegen los bienes materiales.

Los avances en telecomunicaciones están cambiando las formas de organización en los lugares de trabajo y en la sociedad mediante las cuales individuos, compañías y gobiernos ejercen su liderazgo. Las jerarquías centralizadas, se reemplazan cada vez más por organizaciones conectadas a Internet, decentralizadas y carentes de jerarquía. Al igual que Internet, tales estructuras pueden resultar flexibles y adaptables pero podrían ser difíciles de administrar.

Las comunicaciones modernas ofrecen un despliegue de herramientas en constante expansión para que los líderes lleguen hasta sus seguidores. No obstante, sin importar los medios empleados, ciertos aspectos del liderazgo están siempre presentes: los líderes motivan a reaccionar ante los retos, a mirar más allá del limitado interés propio y a anticipar la necesidad de cambio, en vez de verse forzados a realizar tales cambios a causa de los eventos.

El líder eficaz reconoce que la escasez puede en realidad ser una bendición disfrazada si los recursos fiscales limitados promueven la eficiencia y reducen el desperdicio. El saber que uno no puede hacerlo todo también fomenta nuevas formas de cooperación y alianzas con antiguos competidores que pueden beneficiar a todos los involucrados.

Un buen gobierno y un marco legal que brinde apoyo son esenciales para el desarrollo económico, de la misma manera que la comunicación abierta y libre es vital para la democracia. Al proporcionar un portavoz para todos en la sociedad, Internet representa el ejemplo consumado de una herramienta democrática mediante la cual cualquiera puede liderar. Los dirigentes del presente deben asegurarse de que los medios estén disponibles para todos.

Costa Rica ha liderado en el pasado pero no debe fiarse de que esto continuará siendo así automáticamente en el futuro. La historia está llena de ejemplos de países que una vez estuvieron a la vanguardia, pero que luego no hicieron las reformas necesarias y se estancaron, mientras otros sí reformaron y avanzaron.

 

Costa Rica ante una encrucijada hacia el futuro

Costa Rica ha realizado un enorme progreso a través de los años, pero el mundo actual está cambiando aceleradamente y guarda muy poca similitud incluso con el pasado reciente. Un ambiente todavía más globalizado y los avances vertiginosos en la tecnología de las telecomunicaciones, están cambiando la manera en que las sociedades se comunican internamente y con el mundo exterior. Dichos cambios confrontan a todas las naciones, incluso a las exitosas, con preguntas sobre cuál es la mejor manera de salir adelante.

Costa Rica se encuentra en una encrucijada. El país puede elegir continuar por el camino actual con servicios monopolizados de telecomunicaciones, o puede seguir la ruta de la liberalización, una ruta que ya ha sido elegida por tantos países desarrollados y en vías de desarrollo. La primera opción es continuar con algo que ha funcionado bien para Costa Rica en el pasado; la segunda requiere tener fe en que lo que ha beneficiado a otros países, servirá también aquí.

Esta sección analiza la experiencia en otros lugares fuera de Costa Rica y describe lecciones que ha dejado la liberalización de sus sectores de telecomunicaciones. Destaca algunos ejemplos de casos específicos y sirve como telón de fondo para capítulos posteriores que hacen referencia a los peligros de mantener el status quo en Costa Rica, el papel del conocimiento y la educación con y sin telecomunicaciones, así como los atributos de liderazgo requeridos para efectuar el cambio en el nuevo milenio.

Elección de lugares para invertir

Al decidir dónde invertir, establecer operaciones y crear empleos, tanto corporaciones multinacionales como firmas domésticas toman en consideración una serie de factores, incluyendo la estabilidad económica y política de un país, así como los costos de operación para los negocios. Una parte de esos costos tiene que ver con la calidad de la red de telecomunicaciones. Suponiendo que la persona de la compañía que está a cargo de tomar decisiones tiene dos listas de países para elegir y que en la primera se encuentran Afganistán, Algeria, Bosnia, Burkina Faso, el Congo, Cuba, Guinea Ecuatorial, Etiopía, Irán, Iraq, Mauritania, Marruecos y Siria, mientras que en la segunda están Australia, Bélgica, Canadá, Chile, Dinamarca, Francia, Italia, Japón, Corea del Sur, Holanda, Suecia, Inglaterra y los Estados Unidos, ¿en cuál conjunto de países piensa que la corporación sentirá más confianza en que recuperará el valor de su inversión? La primera lista incluye una muestra de países que tienen sólo un proveedor de servicios de telecomunicaciones para llamadas locales, de larga distancia, internacionales y por telefonía celular. La segunda representa países con más de un proveedor en cada uno de esos servicios.

Es probable que a la mayoría de los costarricenses preferirían encontrarse dentro de los países de la segunda lista, pero desafortunadamente, en la actualidad no tienen elección. Su país está de lleno en el primer grupo, alfabéticamente se encuentra entre el Congo y Cuba, países con los que no es atractivo estar asociado. Del severo contraste en los nombres que aparecen en ambas listas, se nota que aquellos países en los que las telecomunicaciones no están monopolizadas, tienen posibilidades de encontrarse más avanzados y ofrecer mercados internos más estables y ventajas estratégicas que aquéllos que han mantenido sus monopolios. Algunos inversionistas corporativos potenciales, con poco conocimiento o experiencia directa para ver la diferencia entre un país pequeño o en desarrollo y otro, podría tener la tendencia a generalizar cuando se le presente tal contraste en los grupos. Si es así, es poco probable que elijan a Costa Rica.

En general, la inversión privada doméstica es mucho mayor en magnitud que la inversión externa directa, pero aunque estén más informados sobre su propio país, también los inversionistas locales toman decisiones similares sobre dónde colocar su dinero. Pueden invertir en el país, o , debido a la ausencia de controles gubernamentales, enviar su capital al extranjero para obtener rendimientos potencialmente más altos y más seguros. Dentro de Costa Rica, eligirán invertir directamente en empresas privadas o actuar como accionistas en compañías públicas de los sectores más atractivos. En la actualidad, las leyes de Costa Rica no permiten que estos inversionistas coloquen su dinero en el área de telecomunicaciones de su propio país, el mismo sector en el cual en casi todos los otros países, otros ya hacen alarde de sus inversiones. Como resultado, los adinerados del país que tienen sentido común, quienes ven las oportunidades de desarrollo en la conectividad global, envían su dinero a Nueva York, Londres o a algún país de América Latina, con el fin de invertir ahí en opciones que ofrece el sector de las telecomunicaciones. Bajo las condiciones apropiadas, esos mismos fondos pudieron haber sido invertidos en Costa Rica, generando empleos a nivel local en vez de hacerlo en el exterior.

En Centroamérica

En Centroamérica, virtualmente un país sí y otro no están reformando su sistema de telecomunicaciones. El Salvador ofrece competencia de manera uniforme en todos los aspectos de las telecomunicaciones. Méjico y Guatemala tienen ahora ambientes competitivos en muchos de sus servicios de telecomunicaciones, y tanto Honduras como Nicaragua han abierto también partes clave de sus sectores de telecomunicaciones. Panamá ofrece competencia en servicios de telecomunicaciones móviles y de valor agregado y planea contar con un ambiente más liberal para servicios básicos en el año 2003. Las telecomunicaciones todavía se encuentran bajo el control estatal y monopolizadas sólo en Costa Rica.

Estudios independientes sobre reforma han mostrado que la introducción de la competencia mejora el desempeño del sector y realmente amplía el servicio de manera rápida. Los monopolios telefónicos estatales, caracterizados en general por la ineficiencia y las inversiones deficientes, tienden a resultar en un mal servicio, del cual poco o nada llega a las áreas pobres y rurales. Esta carencia de cobertura es irónica en vista del hecho de que los gobiernos con frecuencia justifican sus monopolios con el argumento engañoso de que únicamente la propiedad estatal puede asegurar un servicio universal. El Salvador, mediante su desregulación de precios finales, ha mostrado que con los incentivos adecuados, las compañías privadas pueden ampliar las redes hasta áreas que reciben un servicio deficiente.

Con el fin de minimizar el costo de la reforma y maximizar sus beneficios, cualquier subsidio para proteger a los pobres de precios más altos debe eliminarse; de otra manera, al mantenerse precios locales universalmente bajos, se limitarían los ingresos necesarios para ampliar la red. Quienes tienen acceso se benefician de las tarifas bajas pero los que no lo tienen, como las pequeñas empresas, son colocados en una posición de desventaja injusta. Por otro lado, la autoridad para asignar líneas escasas puede generar corrupción. Si Costa Rica continúa por el camino actual y sigue siendo el único país en no hacer reformas, otros recibirán los beneficios de la apertura del sector: mejoras en el servicio, más inversión, empleos y acceso al mundo externo.

Las demandas del mercado interno, los presupuestos limitados y la necesidad de competir a nivel internacional, han dado lugar a que los vecinos de Costa Rica comiencen a reformar sus sectores de telecomunicaciones. Si Costa Rica continúa siendo el único país con un proveedor de servicios de telecomunicaciones monopolizado controlado por el Estado, que no es capaz de satisfacer las demandas del mercado, su competitividad con respecto al resto de Centroamérica se verá debilitada. Continuar con las tendencias actuales en esta área podría implicar que, en unos pocos años, los vecinos de este país ofrezcan un clima más atractivo para las inversiones que el que brinda Costa Rica. Empresas que de otra manera habrían permanecido en el país o venido, podrían irse. Por ahora, dentro del ambiente regulatorio actual, los monopolios de ICE y RACSA controlados por el Estado pueden impedir que firmas extranjeras compitan de un lado a otro de los límites de la nación, pero lo que pueden hacer por impedir que compañías locales se trasladen fuera, o que firmas extranjeras eviten del todo venir a Costa Rica es muy poco. Si al existir mercados más competitivos se requiere de una mejor y más rápida implementación de servicios avanzados, tales como Internet de banda amplia y telefonía digital, quienes necesitan dichos servicios invertirán y crearán empleos en algún otro lugar. Puede ser difícil que una compañía multinacional que brinda servicio a la región traslade un trabajo de Costa Rica a Irlanda o Israel, pero cambiarse de un lado a otro de la frontera, hacia Nicaragua o El Salvador, no es una proposición abrumadora.

La importancia de las telecomunicaciones

Los sistemas de telecomunicaciones conectan a los ciudadanos entre sí y con su gobierno, mientras que enlazan a las empresas con sus socios, proveedores y clientes. De esta manera, las redes de telecomunicaciones juegan un papel importante en la democratización de la sociedad, mejorando el flujo de información y determinando la competitividad del sector empresarial de una nación. Mejores redes de telecomunicaciones hacen posible que existan comunicaciones más rápidas y económicas para todos los tipos de firmas, un menor costo de operación para los negocios y por lo tanto, más empleos y mejor pagados. Además, el acelerado ritmo del cambio tecnológico permite que la gente y las organizaciones tengan acceso y transmitan información y conocimientos de una manera más rápida y efectiva. Para la mayoría de las personas, agregar un enlace de telecomunicaciones a una computadora personal puede convertir su "inútil" máquina, que era poco más que una máquina de escribir, en un aparato inteligente que funciona en red, enlazado a la ventana al mundo de Internet.

Las redes actualizadas son un requisito esencial para lograr estas mejoras en productividad (y su concomitante impacto en salarios más altos). Los países que ofrecen redes modernas de telecomunicaciones a sus compañías y ciudadanos tendrán éxito en atraer y retener inversiones extranjeras y domésticas, dinero que se necesita para crear empleos más especializados en el futuro. Quienes no toman en serio la importancia de actualizar las redes de comunicación se arriesgan a relegar a sus ciudadanos a desempeñar labores con salarios más bajos y a las más altas tazas de desempleo, elementos que con tanta frecuencia se asocian con lugares rechazados por inversionistas extranjeros. De la misma manera que a pueblos alejados de una nueva carretera o ferrocarril importante se les hace difícil competir y pueden decaer una vez que cambian las rutas de transporte, las áreas que se excluyen de la corriente dominante del comercio internacional pierden su dinamismo, mientras que los mejores de la comunidad se van a otra parte en busca de alternativas.

El asombroso desarrollo de Internet, un importante conducto de tráfico, o como algunos lo llaman "la super autopista de la información", demuestra la creciente importancia de las telecomunicaciones. Mientras que en el pasado las comunicaciones consistían sólo de voz, ahora abarcan voz, vídeo, imágenes, datos o una mezcla de diferentes medios de comunicación. Una variedad de nuevos servicios, participantes y aplicaciones que crece constantemente acompaña a la expansión en redes y lo que éstas pueden ofrecer. Aplicaciones como la telemedicina, el aprendizaje a distancia y transacciones en línea para bancos y empresas detallistas ya han surgido con una gran cantidad de posibilidades que ni siquiera se habían soñado y que están por descubrirse. Los avances tecnológicos para mejorar la calidad de las transmisiones de voz mediante Internet implican que este medio un día también sustituirá a la infraestructura tradicional de telecomunicaciones.

Incluso aplicaciones relativamente simples como el correo electrónico, que no requieren mucho ancho de banda, pueden tener un inmenso impacto en mejorar la calidad de vida de la gente. Por ejemplo, doctores en los hospitales centrales de Costa Rica ahora pueden proporcionar información oportuna sobre resultados de pruebas practicadas a grupos con el fin de evaluar la incidencia de cáncer cervical en áreas remotas: el uso del correo electrónico ha reducido el tiempo necesario para hacer un diagnóstico y obtener una respuesta, de un mes o más a un sólo día, lo que representa un ahorro crucial en tiempo y ansiedad, y puede salvar vidas de pacientes enfermos. De manera similar, los pequeños productores de café en el campo ahora pueden usar servicios básicos de telecomunicaciones para obtener información de cooperativas centrales en San José sobre mercadeo, donde las computadoras están conectadas a fuentes de información sobre los precios nacionales e internacionales del producto.

Limitaciones de un monopolio

La creciente complejidad y variedad de nuevas aplicaciones y tecnologías han dificultado la inversión en todos estos servicios y su mantenimiento a los niveles que demanda el mercado. Como consecuencia, la presión para liberalizar los sectores de telecomunicaciones en la mayoría de los países que comenzaron hace quince años ha aumentado y se hará más apremiante. En el pasado era razonable que los monopolios de telecomunicaciones instalaran y administraran la infraestructura monopolística necesaria para proveer una clase de servicio de voz estandarizado. No obstante, la casi infinita variedad de servicios y aplicaciones que se encuentran disponibles en la actualidad, hacen que esta posicón sea cada vez menos sostenible. Los reguladores de telecomunicaciones en países tan diversos como los Estados Unidos y El Salvador reconocieron la necesidad de introducir la competencia y actuaron consecuentemente para abrir sus mercados.

Las nuevas tecnologías en telecomunicaciones prometen disminuir la brecha entre los privilegiados y el resto de la sociedad. Si se regula de manera apropiada para proveer acceso universal, la tecnología de Internet puede nivelar el campo de juego en cuanto a acceso a la información, capacitando a los individuos para que reciban las clases de servicios que anteriormente se reservaban para clientes o empresas privilegiadas. Para que esta nivelación se dé, debe existir una competencia y opciones para obtener rendimientos saludables sobre inversiones. De otra manera, los reguladores se enfrentan con la interminable tarea de estimular a un monopolio desmotivado para proveer servicios. Dentro un régimen liberalizado, tanto compañías grandes como pequeñas buscan satisfacer la demanda del mercado. Algunos irán tras nichos del mercado que en la actualidad reciben un servicio deficiente, como los que tienen como blanco a la gente que no puede o no quiere pagar servicios de primera calidad.

Si operara con base en sus propios mecanismos, el proveedor de un servicio monopolizado tendería a apoyar sus acciones no en las necesidades del mercado, sino en su propia capacidad limitada para proveer ciertos servicios. Estas limitaciones implican que con frecuencia el proveedor tiende a servir sólo a quienes son fáciles de alcanzar: clientes corporativos grandes y áreas densamente pobladas. En estas circunstancias, la brecha entre los que tienen una buena información y aquéllos que no la tienen se amplía, a medida que quienes cuentan con menos acceso se quedan más rezagados. Puesto que mucho del contenido en Internet es gratuito y el conocimiento y la información tienen valor, la existencia de grados diferenciales de acceso en favor de los más privilegiados, implica que el proveedor de telecomunicaciones en condiciones de monopolio subsidia indirectamente a quienes que ya tienen, en detrimento de la clase desposeída.

Las formas tradicionales de comunicación, como llamadas de voz mediante cables fijos, van a continuar siendo una parte importante de los servicios de telecomunicaciones durante algún tiempo. Sin embargo, nuevos tipos de comunicación los complementarán proporcionando medios más ricos y poderosos para difundir el conocimiento a un bajo costo. Así se reducirían las brechas de conocimiento tanto dentro de los países, como entre los países industrializados y las naciones en vías de desarrollo. Los usuarios siempre han recibido servicio telefónico básico mediante una infraestructura de cables de cobre. Ahora también pueden recibir servicios de telefonía celular, Internet, televisión por cable y transmisión de datos, no sólo mediante líneas de cobre, sino también mediante fibra óptica, inalámbrica, cable coaxial y transmisiones por satélite. Esta nueva complejidad de la industria de las telecomunicaciones ha hecho prácticamente imposible que un sólo dueño (en este caso el Gobierno mediante ICE y RACSA) pueda ofrecer bien todos los servicios.

Como monopolios controlados por el Estado, ICE y RACSA están cargados de regulaciones de adquisición lentas y pesadas y tienen un proceso de aprobación que puede tardar dos años para autorizar una compra. En vista de los cortos ciclos de vida del producto de una tecnología que avanza aceleradamente, este periodo largo de espera condena al ICE y a RACSA a comprar o alquilar equipo anticuado. En los Estados Unidos, los fabricantes de chips avanzados como Intel, se han negado incluso a negociar con el ejército de ese país justamente por esa razón: sus largos y burocráticos ciclos de adquisición implican que los artículos que puede comprar se encuentran desactualizados y no están disponibles de inmediato. Hay que reconocer que una nueva legislación podría agilizar el proceso de adquisición de los monopolios, pero implementar estas nuevas reglas con el espíritu deseado, requiere que exista una fuerza motivadora de competencia.

Internet como una multiplicidad de redes

Las telecomunicaciones conectan a individuos, corporaciones y gobiernos con cualquier otro individuo, institución y nación presente en la red. Existen muchas redes de telecomunicaciones que ofrecen diferentes formas de comunicación. Algunos individuos pueden estar conectados a sólo una o unas pocas de las redes y no a otras. Por ejemplo, pueden tener acceso a una conexión telefónica para hacer llamadas locales a su familia, amigos y socios a un bajo costo, pero a lo mejor no cuentan con una conexión de Internet que les posibilitaría comunicarse con quienes están en el exterior. Si no poseen una conexión a Internet, tampoco tendrían correo electrónico que es más económico que una conversación telefónica de larga distancia y más rápido que enviar una carta mediante correo normal. El correo electrónico y otras aplicaciones de Internet, tales como la transmisión de noticias en línea, tienen la conveniencia agregada de permitir una comunicación asincrónica mediante la cual el remitente y el receptor de información no necesitan estar presentes de manera simultánea. La información en Internet también puede ser adaptada según los requisitos específicos del usuario; por ejemplo se pueden realizar envíos simultáneos a múltiples receptores, con anuncios diseñados según las preferencias del usuario, en vez de los dirigidos a mercados genéricos masivos. De ahí que la conexión a Internet posibilita una comunicación entre usuarios más económica, de más calidad y más variada.. En efecto, Internet interconecta una amplia selección de redes a nivel mundial. De la misma manera que una red telefónica extendida sólo a una distancia restringida sería de poco uso, el acceso a sólo una forma de servicio, por ejemplo el de voz, tiene relativamente poco valor si se compara con la selección mucho más amplia de servicios que ofrece Internet.

El desplazamiento hacia la conectividad por Internet e inalámbrica

Hasta hace sólo unos años, era suficiente comunicarse meramente mediante llamadas telefónicas, pero esto cambió a partir de la instalación masiva de conexiones por Internet. Los teléfonos públicos ya no son adecuados y deben reemplazarse por su equivalente moderno: los kioscos públicos de Internet. En la actualidad, sólo 5 de cada 1000 costarricenses tienen acceso a Internet, mediante un poco más de un servidor ("host") en promedio, cifras que son insignificantes comparadas con las estadísticas de países más desarrollados. En comparación, en Finlandia, el país más cableado del mundo, hay cincuenta veces más computadoras per cápita conectadas a Internet.

Cada vez más, las conexiones a Internet serán inalámbricas. Más de dos terceras partes de la población finlandesa cuenta con teléfono inalámbrico y muchos de esos teléfonos ahora pueden enlazarse directamente a Internet para bajar o transmitir información digital. Con el fin de ampliar la cobertura de telecomunicaciones básicas, especialmente en áreas de terrenos difíciles con poblaciones esparcidas, países en desarrollo como Costa Rica se han dado cuenta de que el costo de instalar y mantener redes inalámbricas es más económico que introducir, implementar y dar servicio a una infraestructura de líneas fijas. Esta tendencia tendrá implicaciones importantes a medida que los adelantos tecnológicos posibilitan el acceso a Internet a altas velocidades mediante conexiones inalámbricas. Sin embargo, los aspectos de calidad (como cobertura de llamadas y porcentaje de llamadas cortadas) son especialmente importantes en redes inalámbricas y lo serán más conforme otros servicios, además del servicio de voz, se encuentren disponibles en el medio.

Beneficios de la liberalización

Más de setenta países en vías de desarrollo han cambiado a mercados competitivos privados al reconocer el fracaso de los monopolios en los servicios públicos de telecomunicaciones. En los lugares en que las transiciones han tenido más éxito, han establecido primero una estructura regulatoria y luego introducido la competencia, ya sea mediante la concesión de permisos a nuevas compañías privadas, o la transferencia de la propiedad de partes del monopolio. Sin embargo, la simple privatización del monopolio completo del Estado, como ocurrió en muchos países de América Latina, puede producir nuevos monopolios privados para suprimir otros intentos de introducir la competencia. Por lo tanto, Costa Rica debería analizar los ejemplos de países como Suecia, Noruega y Singapur, en los cuales se llevó a cabo una liberalización pero a la vez el Estado conservó un papel activo en cuanto a propiedad y operaciones.

Se ha comprobado que la liberalización de los servicios de telecomunicaciones beneficia a todos los sectores, incluso a las empresas pequeñas y medianas. Dichas firmas constituyen con frecuencia una importante fuente de empleo, pero en Costa Rica, estas compañía se encuentran en desventaja ya que tienen que pagar tarifas relativamente altas por llamadas internacionales. Por otra parte, en general carecen de conexiones dedicadas rápidas (o conexiones permanentes) a Internet. Estos factores disminuyen su rentabilidad y competitividad, con repercusiones negativas sobre la calidad de vida para tantos costarricenses que dependen de dichas firmas para su subsistencia. En países como los Estados Unidos, las empresas pequeñas que cuentan con acceso a servicios de telecomunicaciones de alta calidad, se han constituido en las máquinas más importantes del desarrollo económico, generando más de veinte millones de empleos durante los últimos siete años. En lugar de actuar como lugares para los menos calificados e incapaces de obtener empleo con firmas multinacionales grandes, estas compañías pequeñas son tan altamente competitivas en la nueva economía, que atraen talentos de firmas más grandes y obtienen negocios en los nichos que se proponen. Estos nichos son particularmente lucrativos porque conexiones de Internet de alta calidad y aplicaciones bien desarrolladas construidas sobre éstas, hacen posible que las compañías pequeñas alcancen mercados grandes de talla mundial. Un nicho en un área pequeña localizada es sólo eso: un nicho, y probablemente puede brindar apoyo sólo a unas pocas firmas, pero un nicho que se extiende a lo largo y ancho del planeta y un mercado potencial de seis millones de consumidores ofrece grandes oportunidades.

La liberalización de las telecomunicaciones baja las tarifas telefónicas internacionales. Chile, uno de los primeros países en emprender la liberalización en América Latina, cuenta con una red moderna totalmente digitalizada y sus tarifas para llamadas internacionales están entre las más bajas de la región. La reciente introducción de la competencia en el servicio de llamadas internacionales en El Salvador hizo que los precios de las llamadas a los Estados Unidos bajaran en un 75 por ciento en sólo seis meses. De manera similar, en Hong Kong, un país con múltiples proveedores y operadores del servicio "call-back", los usuarios con frecuencia pueden telefonear a cualquier parte del mundo por sólo unos cuantos centavos por minuto. Un vistazo a una muestra de países en el hemisferio occidental revela que Costa Rica y Uruguay, dos países con monopolios controlados por el Estado, tienen unas de las tarifas telefónicas más altas para llamadas internacionales de larga distancia. Hasta que Costa Rica liberalice, es probable que sus tarifas continúen siendo más elevadas que las que hay en países donde ya se realizó la liberalización. Para algunas empresas, el costo de llamadas internacionales no es muy importante, sin embargo para otras, esto puede determinar el rango de clientes a los que pueden servir obteniendo buenos rendimientos. Los más afectados, quienes realizan negocios a nivel internacional, son también con frecuencia las compañías que ofrecen los trabajos mejor pagados.

En general, dentro de mercados competitivos, los proveedores privados están instalando el equipo más avanzado disponible a un ritmo más rápido que los proveedores estatales en la región. Por ejemplo, la digitalización de la infraestructura de telecomunicaciones en Costa Rica es la más baja con respecto a Panamá, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala, sus vecinos centroamericanos. Al proporcionar el cable primordial para uso de Internet a alta velocidad, las redes digitalizadas avanzadas prometen revolucionar áreas tan diversas como son los sectores de la salud, educación, manejo de recursos naturales, comercio, financiero y empresarial. Si Costa Rica no liberaliza su sector de telecomunicaciones, estas opciones para mejorar podrían tardar mucho más en hacerse realidad.

Algunos países alrededor del mundo con frecuencia realizan una liberalización gradual introduciendo primero la competencia en servicios de valor agregado como los radiolocalizadores y el acceso a Internet, antes de abrir el mercado en servicios de telefonía básica. Dado que los costos de puesta en marcha son bajos, los Proveedores de Servicios de Internet (PSI) constituyen un segmento propicio para la competencia. Un país pequeño o incluso una ciudad como Hong Kong pueden soportar docenas de PSI. Mientras que en Costa Rica RACSA continúa monopolizando esta área y otros servicios de información, los vecinos de la región como Panamá, El Salvador y Guatemala cuentan con múltiples proveedores de estos servicios. Puesto que los PSI dependen del cable primordial de telefonía básica para operar, sus demandas de conexiones más rápidas y confiables pueden ayudar a inducir a los proveedores de servicios básicos de telecomunicaciones a modernizar sus servicios y hacerse más eficientes. Conforme aumenta la importancia de Internet en la vida diaria, el acceso a la misma ya no será considerado como un lujo de valor agregado, sino como una necesidad básica. Por lo tanto, es importante que Costa Rica no tarde en permitir que otros operen en su mercado, lo cual es tan necesario para que haya competencia.

Singapur, un país pequeño con un sistema de telecomunicaciones controlado por el Estado, introdujo la competencia en ciertos aspectos de ese sector y cuenta con una de las redes más avanzadas de telecomunicaciones del mundo, con una alta conectividad de banda ancha a cada casa. Como centro de almacenaje y distribución que depende de servicios de intercambio comercial, la red moderna de telecomunicaciones es crucial para aumentar la eficiencia del puerto y la fuente de ingresos más importantes del país. Singapur instaló un sistema electrónico de intercambio de información que redujo el número requerido de formularios de veinte a uno, a la vez que disminuyó el tiempo necesario para trasladar mercadería y localizar contenedores. Al contrario, Costa Rica, que cuenta con aproximadamente la misma población que Singapur, tiene un puerto que dificulta la competitividad de empresas pequeñas y medianas que dependen del comercio internacional. Una infraestructura de telecomunicaciones moderna, estimulada por un ambiente competitivo, puede mejorar dramáticamente la eficacia de la principal fuente de divisas de un país. El puerto de Singapur, junto con las instituciones afín, han transformado al país de una nación en vías de desarrollo a una economía avanzada con uno de los ingresos per cápita más altos del mundo. De manera similar, las telecomunicaciones modernas guardan la promesa de revolucionar los servicios comerciales de exportación sobre los cuales dependen algunas de las industrias más importantes de Costa Rica, desde el café y los bananos hasta el software.

La competencia en el sector de las telecomunicaciones no sólo introduce más y mejores servicios, sino que tiende también a hacerlos más económicos con el tiempo. Por ejemplo, una vez que Brasil abrió sus servicios de telecomunicaciones, los precios bajaron y el servicio mejoró: los costos por minuto, tarifas de instalación y el tiempo de espera para obtener líneas celulares disminuyeron después de la liberalización. Experiencias como estas han ocurrido en numerosos países.

En los países en que se ha realizado la liberalización, casi todas las llamadas de celular se completan exitosamente. Por el contrario, en países con monopolios estatales las posibilidades de terminar con éxito una llamada mediante un teléfono inalámbrico puede ser menos de la mitad. En Costa Rica la probabilidad de completar exitosamente una llamada por teléfono celular ha sido estimada extraoficialmente tan baja como una tercera parte. De igual manera que el acceso por Internet, la telefonía inalámbrica se desplaza del lujo a la necesidad para muchos, especialmente en los negocios. Es comprensible que muchos usuarios de teléfonos móviles encuentren inaceptable una situación en la que deben marcar muchas veces para lograr conexión en una llamada por teléfono celular. Aunque las estadísticas no captan el tiempo o la frustración que resultan de tal servicio, los costos de una calidad inadecuada son muy reales. Por otra parte, ciertos lugares del país, tales como el área de Coronado, no pueden recibir ni transmitir llamadas por celular, una situación que puede llegar a ser más que un mero inconveniente en casos de emergencias con peligro de muerte, en lugares donde no hay líneas terrestres cerca.

Debido a los beneficios de la liberalización, la estructura competitiva de los servicios inalámbricos en América Latina ha cambiado de manera sustancial en los últimos años. Ya no quedan monopolios en los mercados más importantes de Brasil, Méjico, Argentina, Chile y Venezuela. La experiencia de varios de ellos sugiere que el aumento en la competencia puede estimular la demanda de servicios inalámbricos y contribuir a elevar la demanda general de éstos y de servicios de línea fija. Además, la competencia también disminuye el costo del servicio para los consumidores, quienes en algunos países como Brasil, en realidad tienen tarifas de acceso más bajas para los servicios inalámbricos que para los de cable. A consecuencia de esto, los ciudadanos de otros países de América Latina obtienen servicios de telecomunicaciones más económicos y sofisticados. Este fenómeno daña a Costa Rica en donde se paga más por servicios similares de menor calidad y esto aumenta la probabilidad de que empresas multinacionales, que prefieren servicios más económicos y mejores, inviertan en otro lugar.

La desregulación es sólo el inicio

La liberalización de los antiguos monopolios estatales representa sólo el inicio de la participación del sector privado en la industria regional de telecomunicaciones. En la medida en que Méjico, Argentina, Venezuela, Brasil y Chile mantengan sus políticas de apertura de los mercados de servicios básicos, existen grandes oportunidades para que una gran cantidad de empresas operadoras de telecomunicaciones y televisión por cable, tanto locales como extranjeras, ingresen a los nuevos mercados locales, nacionales y regionales, armadas con socios estratégicos y fondos de inversión. El flujo de inversiones inevitablemente redundará en una mayor competitividad nacional y en la creación de más empleos. Además, a cambio de sus concesiones estas compañías por lo general deben pagar al gobierno onerosas sumas y elevados impuestos, con lo cual se incrementan las rentas públicas para inversiones sociales en educación y salud, entre otras áreas importantes.

El gobierno de Costa Rica financia gran parte del déficit presupuestario por medio de préstamos, mediante la emisión de bonos del Estado. El recurrente déficit fiscal evidencia que el Estado por sí solo no puede asignar los fondos para las inversiones que el ICE y RACSA requieren para modernizar sus redes de telecomunicaciones. Para complementar la inversión estatal existen exitosas entidades privadas, tanto locales como extranjeras, que cuentan con los recursos y el conocimiento práctico para contribuir a ampliar y modernizar el sistema de telecomunicaciones del país.

La liberalización mejora la teledensidad

Estudios realizados por el Banco Mundial indican que las redes telefónicas se han extendido con mayor rapidez en mercados abiertos y competitivos. En los países latinoamericanos con más de una compañía proveedora de servicios telefónicos, el crecimiento anual en términos de líneas nuevas era de más del veinte por ciento. En contraste, en los países latinoamericanos con un único proveedor de esos servicios, el crecimiento anual en términos de líneas era de menos de la mitad de esa cifra. Estas estadísticas ilustran la inmensa diferencia en cuanto a líneas adicionales a la que los costarricenses podrían aspirar si pudieran elegir entre una gama de proveedores.

Varios países latinoamericanos han liberalizado sus sectores de telecomunicaciones en años recientes. Si la experiencia pasada sirve de guía, estos mejorarán sus redes de telecomunicaciones a mayor velocidad y adoptarán nuevas tecnologías con mayor rapidez que las naciones con monopolios estatales. Un claro ejemplo de ello es la tasa de penetración de la telefonía celular. En 1995, Argentina, Colombia, Chile, Costa Rica y Venezuela mostraban índices de penetración inferiores al dos por ciento; para 1998, los tres países que habían introducido la competencia (Argentina, Venezuela y Chile) lograron índices de penetración cercanos al siete por ciento, el doble de los índices alcanzados por Uruguay y Costa Rica, donde todavía se mantenía el monopolio en este sector. Esta experiencia ilustra cómo la competencia puede acelerar la expansión de servicios de telecomunicaciones, como la telefonía celular en Latinoamérica. Las experiencias de otros países como Taiwán confirman el fenómeno: la introducción de la competencia en ese país provocó un incremento en la penetración de la telefonía celular del 200% y uno de los competidores consiguió dos millones de suscriptores nuevos en sólo 18 meses. Tomando en cuenta que ya se ha rezagado en esta competencia, si Costa Rica continúa posponiendo la liberalización puede esperar un aumento en la disparidad entre su nivel de servicios y el de otros países.

Análisis regional de las telecomunicaciones.

Estadísticas sobre telecomunicaciones para el área centroamericana indican el liderazgo costarricense en este sector ha disminuido a partir de 1980. En promedio, el crecimiento anual compuesto de líneas telefónicas en Honduras, El Salvador y Nicaragua osciló entre 8 y casi 13 por ciento, por encima del 7.7% logrado por Costa Rica durante los quince años comprendidos entre 1980 y 1995. Aunque partiendo de una base inferior, un índice de crecimiento anual compuesto de 13% significa que la disponibilidad de líneas telefónicas en Honduras se duplicó cada 5 ½ años, versus cada 9 años en Costa Rica. Se asume que esa tendencia se ha mantenido desde entonces. Esta tendencia a cerrar la brecha entre Costa Rica y sus vecinos se mantendrá, ya que varios de ellos cuentan con múltiples entidades invirtiendo en la ampliación de la infraestructura, mientras Costa Rica cuenta con una sola.

De hecho, el país ya se encuentra rezagado con respecto al resto del istmo en ciertas áreas: por ejemplo, en Panamá la demanda insatisfecha de líneas telefónicas es menor; El Salvador, Guatemala y Nicaragua van a la cabeza en las negociaciones con el Acuerdo General sobre Comercio y Servicios de Telecomunicaciones de la Organización de Comercio Mundial; Nicaragua y Guatemala le llevan la delantera en cuanto a penetración de telefonía celular; El Salvador y Guatemala cuentan con un ente regulador más fuerte e independiente; en Guatemala y El Salvador existen procedimientos más claros para la asignación de espectros; Guatemala tiene más suscriptores de televisión por cable y máquinas de fax por habitante (dos medidas de tecnología de la información relacionadas con los servicios de telecomunicaciones); y Honduras, El Salvador, Nicaragua y Panamá cuentan con tasas de digitalización significativamente más altas. En este campo, la reducida tasa de Costa Rica genera costos de operación más altos para el ICE y para RACSA, además de reducir el rango de servicios de valor agregado disponibles en todo el país para los costarricenses y para las empresas multinacionales que consideran la posibilidad de invertir aquí.

Sus vecinos centroamericanos también tienen a su haber leyes sobre telecomunicaciones más recientes. En este sentido, Guatemala y El Salvador aprobaron legislaciones en 1996 y Honduras y Nicaragua lo hicieron en 1995, mientras la legislación costarricense data de 1964, una era ya pasada en la que la mayoría de los servicios de telecomunicaciones de la actualidad, principalmente los que se ofrecen por medio de Internet, no existían. En consecuencia, las realidades tecnológicas de hoy en día no concuerdan con el entorno legal y regulatorio costarricense. Tal incongruencia contribuye a generar un clima de incertidumbre en cuanto a lo que está permitido y lo que no lo está; esa incertidumbre incrementa los riesgos de hacer negocios, lo cual a su vez aumenta los beneficios económicos que las empresas esperan obtener antes de invertir. En consecuencia, la inversión extranjera es menor de lo que habría podido ser con un ambiente regulatorio claro y moderno.

A manera de ejemplo, Motorola recientemente decidió eliminar sus operaciones en Costa Rica y participar en una empresa conjunta con socios nicaragüenses para extender el servicio celular hacia la costa pacífica de ese país. Nicaragua es el país más pobre del mundo hispanohablante y sin embargo puede atraer inversiones de una compañía multinacional de alta tecnología de primer rango, porque su ambiente regulatorio liberalizado presenta atractivas oportunidades.

Otros factores importantes que influyen en la competitividad de una nación son la confiabilidad, calidad, velocidad y precios de las comunicaciones de datos y voz. En este sentido, algunas corporaciones en Costa Rica, principalmente bancos, se han quejado de la poca confiabilidad de los servicios de telecomunicaciones, de los excesivos períodos fuera de servicio y de que la velocidad de operación está muy por debajo de su potencial, ya que los circuitos de 64 kbps funcionan únicamente a 19.2 kbps, una velocidad muy inferior a la indicada. Asimismo, diversos empresarios extranjeros e inversionistas potenciales se han desilusionado, durante sus visitas a Costa Rica, ante la lentitud de las conexiones cuando intentan bajar páginas de Internet. Estos inversionistas disfrutan de servicios más rápidos en otros países latinoamericanos como Chile y Venezuela. La lentitud de las conexiones en Costa Rica crea impresiones poco favorables y en estos tiempos en que cada vez más se depende de Internet para realizar negocios, a tales empresarios se les dificulta justificar la decisión de invertir aquí.

Una elocuente estadística demuestra cómo del prometedor inicio de Costa Rica al desarrollar la red no queda nada. En 1995, el país contaba con el mismo número de nodos de Internet que Colombia, Argentina y Brasil. Durante los siguientes tres años, en Costa Rica esa cifra se ha multiplicado por cuatro, al pasar de mil a cuatro mil nodos. Eso pareciera ser un avance, pero no lo es cuando se compara con las cifras de otros países: en Colombia la cantidad de nodos se multiplicó por treinta, en Argentina por cien y en Brasil por trescientos.

A manera de comparación

Los siguientes casos ilustran el camino que han tomado dos países que tienen importantes similitudes con respecto a Costa Rica. El primero es Irlanda, un país pequeño con aproximadamente la misma cantidad de habitantes que Costa Rica y una tradición similar de énfasis en la educación; el segundo es Chile con el cual, si bien es más grande, comparte importantes rasgos culturales y lingüísticos. Así como Costa Rica ha sido visto como un líder en Centroamérica, Chile es visto como un modelo de desarrollo económico en Latinoamérica, e Irlanda como un parangón de la transición hacia una nueva economía en Europa. La experiencia irlandesa, al igual que la chilena, demuestran cómo un esfuerzo gubernamental concertado por liberalizar y desarrollar el sector de las telecomunicaciones puede tener un efecto positivo en el desarrollo global de un país y en su ubicación dentro de la nueva economía mundial.

País ejemplo: Irlanda

Irlanda no liberó completamente todos sus servicios básicos de telecomunicaciones sino hasta diciembre de 1998, pero aún así se adelantó más de un año con respecto a su calendario original. Antes de alcanzar la liberalización total, los irlandeses introdujeron primero la competencia en forma gradual en sus sectores de servicios celulares, de líneas alquiladas, de datos y televisión por cable. Preparando el terreno para una competencia total, el gobierno definió un régimen regulatorio integral mediante su ley de comunicaciones de 1996 y buscó activamente asesoría externa para buscar la manera de convertir a Irlanda en "un líder mundial en la era de la información y las telecomunicaciones".

Las masivas inversiones realizadas durante los últimos años en sistemas de telecomunicaciones, que ascienden a miles de millones de dólares, han reforzado los ingresos y niveles de empleo de sus tres millones de ciudadanos. Al ser el primer país europeo en instalar un sistema de telecomunicaciones totalmente digital, Irlanda utilizó sus activos de telecomunicaciones como un medio para transformar el país en un pequeño pero importante actor en la era de la información. Las pruebas del impacto positivo de la inversión son abrumadoras: con una tasa de inflación anual de sólo el dos por ciento, Irlanda proyecta un crecimiento económico de más del nueve por ciento en 1999, en comparación con índices del 2.5 por ciento en Francia, dos por ciento en Alemania y uno por ciento en el Reino Unido.

Como resultado de su impulso por desarrollar una infraestructura de telecomunicaciones de óptima calidad, Irlanda ha atraído inversiones de importantes compañías internacionales en campos como las telecomunicaciones, electrónica, tecnología de la información, finanzas y productos farmacéuticos. Así, las oficinas de estos negocios multinacionales, establecidas recientemente, representan ya más del treinta por ciento de las exportaciones totales de Irlanda.

La moderna infraestructura de telecomunicaciones ha convertido a ese país en un centro de empresas de servicios y en el principal punto de ubicación, a nivel europeo, de firmas proveedoras de servicios telefónicos de mercadeo, soporte al cliente y servicios técnicos. La continua inversión ha permitido a la empresa nacional de telefonía de larga distancia ofrecer conexiones de fibra óptica a los principales centros europeos e incentivos como líneas gratuitas entre Europa y los Estados Unidos a compañías con centros internacionales de servicios telefónicos. Este año, esa empresa planea hacer de sus reducidas tarifas las más competitivas de Europa. Sus servicios telefónicos paneuropeos de llamada gratuita son ya los más bajos del continente una vez que se aplican los descuentos por volumen. Si se toma en cuenta que muchas de las centrales telefónicas todavía operaban en forma manual hace menos de veinte años, este progreso resulta particularmente impresionante.

Es evidente que ofrecer servicios a bajo costo ha traído a Irlanda negocios, empleos y dinero. Citibank, cuya sede se encuentra en Nueva York, dejó esto de manifiesto el año pasado al abrir 1,300 plazas en su Centro Global de Procesamiento y Servicios en Dublín, el cual ya daba trabajo a 1,000 personas. Al hallarse en una búsqueda constante de nuevos servicios, aumento en la productividad y control de costos, corporaciones multinacionales como Citibank buscan maneras de racionalizar sus redes globales ya establecidas por medio de centros de operaciones como Irlanda, que permiten ofrecer servicios administrativos, de procesamiento de datos y servicios telefónicos de soporte al cliente, con el fin de cubrir áreas geográficas más extensas.

La infraestructura irlandesa de comunicaciones también ha seducido a otros sectores y negocios, como los servicios de soporte técnico. Por ejemplo, Microsoft estableció su centro europeo de operaciones en Dublín gracias a que la ciudad disfruta de una infraestructura de comunicaciones de voz y datos de clase mundial, una fuerza laboral motivada y fuerte apoyo del gobierno.

Ente otros centros de soporte técnico y soporte al cliente con sede en Irlanda, cabe mencionar a America OnLine y fabricantes de computadoras como Dell Computer y Gateway Communications, los cuales también han montado plantas de manufactura. Asimismo, importantes empresas fabricantes de una gama de industrias que requieren comunicaciones avanzadas de voz, datos y multimedios se han trasladado a ese país. Nueve de las diez empresas farmacéuticas más grandes y diez de las compañías de productos médicos más importantes cuentan ahora con operaciones en Irlanda, además de algunos fabricantes de repuestos automovilísticos y de bienes de consumo. Sin embargo, las plantas de manufactura más importantes son de tecnología de la información y telecomunicaciones: cinco de los fabricantes más grandes de equipos de telecomunicaciones cuentan con operaciones importantes en Irlanda, al igual que trece de los quince principales fabricantes independientes de software.

El impacto de las compañías orientadas a las exportaciones ha sido enorme, al ayudar a Irlanda a transformarse de importador a exportador neto, en un lapso de pocos años. Por ejemplo, casi un tercio de todas las computadoras personales vendidas en Europa el año pasado fueron fabricadas por compañías con sede en Irlanda. Lo que es aún más sorprendente es que ese país ocupa el segundo lugar, después de Estados Unidos, en la producción y exportación de software.

La experiencia irlandesa demuestra a lo que un país pequeño puede aspirar, no sólo a nivel regional sino también global. Un ambiente liberalizado y con apoyo del gobierno atrajo suficiente inversión extranjera como para alimentar el crecimiento interno por medio de las exportaciones. Los mejores y los más brillantes ya no necesitan emigrar en busca de oportunidades: ahora se pueden quedar en su país.

País ejemplo: Chile

Con 14 millones de habitantes, Chile fue el primer país latinoamericano en desregular el sector de telecomunicaciones y hoy en día cuenta con el mercado más liberalizado de la región en ese sector. Tal liberalización ha sido el fruto de aceleradas reformas políticas y económicas, así como de la aplicación de tecnologías emergentes que han conllevado un crecimiento en la demanda de todo tipo de servicios de telecomunicaciones.

El proceso de transferencia del sector de telecomunicaciones a manos privadas se inició en Chile durante la década de 1980. En la actualidad, el mercado chileno es uno de los más desregulados a nivel mundial, debido a que existe una libre competencia en todos los sectores. Desde que la privatización se completó en 1989, el crecimiento del sector ha duplicado el de la economía. El sistema, que es completamente digital, se encuentra entre los más modernos del mundo y en las principales ciudades chilenas el cableado es de fibra óptica. Una amplia red de teléfonos públicos extiende el acceso a los usuarios que no cuentan con servicio telefónico regular.

Más de una docena de proveedores nacionales y extranjeros compiten por ofrecer servicios de telefonía local y de larga distancia dentro de un esquema en el que se cobra por cada llamada. La intensa competencia ha mantenido los precios bajos y varias compañías multinacionales, entre ellas BellSouth y Bell Atlantic, han ingresado recientemente al mercado.

Hasta hace poco tiempo, la telefonía móvil se ofrecía primordialmente en los servicios celulares, que funcionaban en una frecuencia de 800 megahertzios (MHz). Sin embargo, bajo regímenes de concesiones otorgadas a nivel nacional, ya se están concediendo licencias de operación para avanzados sistemas inalámbricos digitales de comunicaciones personales en la banda de 1900 MHz. La transición hacia las comunicaciones personales digitales permitirá agregar otros servicios adicionales, por ejemplo de radiolocalizador, transmisión de datos y facsímil. El número de suscriptores al servicio de telefonía celular ha pasado de menos de 14.000 en 1990 a cerca de 200.000 para finales de 1999. Se espera que la avanzada red celular atraiga empresas multinacionales y contribuya a crear en el país un centro de negocios latinoamericanos.

La cantidad de sitios Web y servidores de Internet también ha registrado un aumento impresionante: en 1995, había poco más de 9.000 servidores, cifra que representaba un incremento de 300% con respecto a 1994. Hoy en día existen más de 15.000 servidores conectados a Internet.

En Chile, donde el mercado de llamadas de larga distancia está dando señas de consolidación, varias compañías y el proveedor titular están ampliando las redes locales para que compitan, mientras las empresas extranjeras invierten cientos de millones de dólares en servicios que no son básicos, preparando el camino para oportunidades a más largo plazo. Fortalecidas por la competencia interna, las empresas chilenas de telecomunicaciones también están invirtiendo fuera del país con apoyo extranjero. Por ejemplo, Entel, que antiguamente era propiedad estatal, ahora ofrece servicios de satélite VSAT a empresas multinacionales en Colombia y es dueña de compañías de telecomunicaciones en cuatro países centraoamericanos, además de otras dos en Perú y Argentina.

El auge de actividad en las telecomunicaciones chilenas, tanto dentro del país como más allá de sus fronteras, contrasta con la atmósfera aletargada que prevalece en Costa Rica. La experiencia chilena prueba cómo un sector de telecomunicaciones desregulado no sólo promueve la competencia interna, sino que también deja a las empresas nacionales de telecomunicaciones en posición para competir efectivamente en el extranjero. En este proceso, el competitivo ambiente de las telecomunicaciones en Chile ha llevado a disminuir las tarifas por llamadas telefónicas y aumentar la penetración de líneas fijas, además de crear empleos dentro de esa industria; todo esto beneficia a la sociedad en su conjunto.

Conclusión

Durante la década pasada, Irlanda y Chile fueron pioneros al tomar el camino que más y más países siguen en la actualidad: el de la liberalización. Llegaron a su encrucijada antes que Costa Rica y desde entonces no han mirado hacia atrás. Los resultados económicos que tales países han disfrutado desde que emprendieron ese proceso hablan por sí solos. Queda por verse si Costa Rica también seguirá esa ruta y cambiará de curso en esta encrucijada de su desarrollo.

 

Conocimiento y educación con y sin telecomunicaciones

Educación y sociedad

Costa Rica debe preparar a sus niños para un futuro de cambios acelerados, enseñándoles las destrezas que necesitarán para prosperar en un mundo dependiente de la información y el conocimiento. En el pasado, el país desarrolló un sistema educativo que reflejaba con éxito los sistemas socioeconómicos y políticos de la época. De cara al futuro, debe luchar por desarrollar un sistema educativo que prepare a sus niños para los sistemas socioeconómicos y políticos del mañana.

El futuro cambia con rapidez y el desafío que enfrenta el sistema educativo costarricense también crece. La sociedad emergente estará profunda y fundamentalmente interconectada y sus ciudadanos habitarán un mundo en el cual la información fluirá entre naciones, negocios e individuos a velocidades inimaginables. En este mundo en ciernes, para el año 2008 habrá más de mil millones de usuarios de servicio celular interconectados y más de trescientos millones de personas enlazadas a Internet, en tanto el valor del comercio electrónico ascenderá a más de un billón de dólares para el 2002. A medida que este futuro se acerca con rapidez, Costa Rica estará frente a nuevas y dramáticas oportunidades para construir sobre la base de su herencia nacional, generar una riqueza cultural y económica, ayudar a sus ciudadanos menos afortunados y mantener su liderazgo en la región.

Los niños de hoy enfrentarán un mundo futuro dominado por el flujo de información y conocimiento. Esta sociedad basada en la información y el conocimiento intensivos demandará cambios dramáticos en los esquemas sociales, políticos y económicos del pasado y cambiará las vidas de los costarricenses, así como su forma de pensar sobre el país y su forma de educarse y educar a sus hijos.

Los actuales líderes en el campo de la educación están desarrollando nuevos programas, instituciones y enfoques con el fin de preparar mejor a la niñez para el futuro. Estos cambios están sujetos a las mismas fuerzas que transforman nuestro mundo, principalmente la poderosa convergencia de las tecnologías de computación y comunicaciones. Costa Rica debe prepararse para aprovechar estas oportunidades y garantizar que sus niños tengan las destrezas y herramientas necesarias para alcanzar el éxito en el futuro.

El giro en la educación

Consideremos la naturaleza del cambio en las civilizaciones y los sistemas educativos propios de cada una. Podemos empezar con la vida meramente agraria. La educación de un campesino solía limitarse a las necesidades de una agricultura de subsistencia y su educación estaba sincronizada con las demandas estacionales de una sociedad agraria. Los índices de alfabetismo eran bajos, ya que para satisfacer las demandas básicas del campo no era necesario leer ni escribir. Los horarios escolares dependían del ritmo de las fincas, pues el campesino no podía darse el lujo de ir a la escuela durante los tiempos críticos de siembra y cosecha. Al ser limitado el acceso a los educadores, los padres enseñaban a sus hijos lo que consideraban necesario. En pocas palabras, la finca funcionaba de acuerdo con un modelo de subsistencia, al igual que el sistema educativo. El campesino cultivaba lo necesario para sobrevivir, pero sin excedentes, e igualmente aprendía lo necesario para subsistir, pero con muy poco por encima de ese nivel elemental. Dentro de este modelo el tiempo para leer por placer, perseguir algún tipo de curiosidad intelectual u obtener un grado mayor de conocimiento resultaba escaso.

Algunos años después la Revolución Industrial recorrió muchos países y la gente emigró

hacia la ciudad para formar parte de una sociedad urbana e industrial. Una vez más, la educación reflejaba las necesidades de este estilo de vida particular. La demanda de mano de obra calificada y semicalificada creció, al igual que la tasa de alfabetismo. La demanda de una fuerza laboral centralizada aumentó y surgieron escuelas más grandes en los centros urbanos, con capacidad para manejar grupos más concentrados de familias y estudiantes. Justo cuando se estandarizó el sistema de fábricas y los componentes salían de la línea de ensamblaje en formas y tamaños uniformes, se estandarizó también el sistema educativo con un rendimiento, resultados y exámenes igualmente uniformes. El estudiante salía de la escuela con una formación más o menos estandarizada; las fábricas generaban ganancias al operar un sistema de producción masiva, mientras las escuelas aumentaron su eficiencia al adoptar elementos similares de conformidad. Las fábricas acentuaron las economías de escala y las escuelas incrementaron el tamaño de sus grupos. Mientras las campanas y las sirenas marcaban los cambios de turno en las fábricas, otras campanas y silbatos marcaban los cambios de clase en las escuelas. Así, las escuelas preparaban al estudiante para las demandas y el ambiente laboral de las fábricas.

Hoy en día, una nueva ola de cambios atraviesa el globo. Una sociedad fundamentada en el conocimiento emerge en Costa Rica y en el resto del mundo y una vez más, la educación refleja este giro. Mientras los índices de alfabetismo se mantienen en ascenso aparecen nuevas formas de preparación básica en temas técnicos, de computación, Internet, etc. Gracias a las comunicaciones modernas, el desarrollo cotidiano del software y otras formas de trabajo de alta tecnología ahora puede darse donde sea que el programador, inventor o tecnólogo lo decida, de manera que en la sociedad actual el trabajo no requiere de fábricas centralizadas. La educación está dando un giro en la misma dirección: el aprendizaje se está trasladando de los centros educativos al hogar, la oficina o donde le resulte más conveniente al estudiante. En esta nueva sociedad, gran parte del trabajo se realiza a cualquier hora, en cualquier lugar: una página Web puede diseñarse a las dos de la mañana o a las dos de la tarde con poca diferencia en el resultado final. El aprendizaje también está dando un giro similar y la educación se lleva a cabo alrededor del globo en aulas virtuales, a cualquier hora del día o la noche. El trabajador recibe nuevas formas de compensación por sus esfuerzos y el salario semanal deja de ser la única medida de logro. Igualmente, el estudiante obtiene nuevas formas de reconocimiento por su trabajo donde ni los grados académicos tradicionales, ni las horas de clase, ni las calificaciones son ya la única forma de medir el avance. A cambio de sus logros individuales, el estudiante de hoy puede obtener un software gratuito, ser colocado en un puesto laboral y tener acceso a mayores oportunidades empresariales y posibilidades de relacionarse con jóvenes de su edad en cualquier parte del mundo.

Este patrón de cambio educativo resulta lógico. La educación refleja tanto la civilización pasada, como las creencias implícitas de los pueblos sobre la civilización en que sus hijos vivirán en el futuro. Se puede decir que un sistema educativo es adecuado en la medida en que prepara a sus niños para el futuro, y no que simplemente sea un reflejo de ese pasado: la educación del pasado sirvió para el pasado, pero quizás no sea apropiada para el futuro. Las comunidades agrícolas prosperaron en todas partes del mundo valiéndose de un modelo educativo que se asentaba en un esquema de subsistencia. Posteriormente, naciones enormemente poderosas y opulentas surgieron detrás de estos modelos industriales. Y ahora, las economías emergentes basadas en el conocimiento dan señales de una nueva forma de educación que permite desarrollar nuevos tipos de riqueza y oportunidades. Los líderes costarricenses en el campo educativo deben hacerse ciertas preguntas fundamentales: ¿para qué futuro estamos preparando a nuestros niños?; ¿los prepararemos para trabajar en fincas de subsistencia?; ¿los prepararemos para trabajar en fábricas?; o ¿los prepararemos para trabajar en la economía basada en el conocimiento del futuro?

Temas clave sobre la educación y la tecnología en Costa Rica

En diferentes combinaciones, toda nación tiene características de las tres modalidades de sociedad antes mencionadas y todas ellas (agrícola, industrial y basada en el conocimiento) se hallan presentes en la Costa Rica de hoy. El país cuenta con un sector agrícola amplio e influyente, en particular dedicado al cultivo de café y banano. Asimismo, existe una importante base industrial dedicada a la manufactura y producción de derivados de papel y alimentos procesados, entre otros. Y ahora también existe una floreciente economía basada en el conocimiento, con empresas como Intel y un sector dedicado a la producción de software en rápido crecimiento.

Históricamente, el país ha demostrado un compromiso pionero con la educación de alta calidad a toda la ciudadanía bajo iguales oportunidades de acceso. Los costarricenses dieron muestras de este visionario compromiso en 1856 al ofrecer la educación primaria en forma gratuita a todos los estudiantes y posteriormente lo hicieron de nuevo cincuenta años después, al modificar la ley para incluir la educación secundaria. Con elevadas tasas de alfabetismo, un amplio acceso a la educación y universidades de punta, Costa Rica se ha situado en una posición de liderazgo dentro de la región. El país cuenta con un Centro Nacional de Alta Tecnología (CENAT) encargado de promover la innovación, el desarrollo, la capacitación y el avance científico a nivel nacional. Sus universidades han liderado los esfuerzos por instituir el uso de Internet en el país y en el resto de Centroamérica. Se han reducido los impuestos a la importación de computadoras e instalado laboratorios de computación en todas las escuelas públicas gracias al programa de la Fundación Omar Dengo y otros esfuerzos. Estos y muchos otros programas reflejan el compromiso nacional por mantener su papel pionero, al ofrecer una educación de alta calidad a sus ciudadanos y mantener el liderazgo regional en ese campo.

Muchos de estos novedosos programas están enfocados hacia el desarrollo de destrezas en tecnología de la información, destrezas que serán vitales para que Costa Rica mantenga ese liderazgo. Si bien es posible que sus vecinos de Centro y Latinoamérica, que en otro momento estuvieron rezagados, estén poniéndose al día en aspectos particulares de la educación tradicional, Costa Rica se mantiene a la vanguardia en lo que se refiere a educación tecnológica. No obstante, el país debe avanzar en esta posición de excelencia científica y tecnológica para brindar a las generaciones futuras la mejor preparación posible. Sin embargo, no se trata sólo de ofrecer una educación en el campo de la tecnología.

Costa Rica puede brindar a sus habitantes acceso a las mejores oportunidades educativas disponibles si reconoce el giro en el campo de juego de la educación de alta calidad. Con el impuso de las nuevas formas de conectividad y comunicación asociadas con una sociedad basada en el conocimiento, nuevas opciones de aprendizaje y enseñanza están evolucionando a un paso acelerado. Por ejemplo, los educadores se valen de novedosas tecnologías y programas educativos para servir a los estudiantes con necesidades especiales, como es el caso de los niños campesinos que trabajan en lugares remotos o estudiantes con discapacidades o excepcionalmente talentosos. La educación se desplaza de las aulas con instituciones que ofrecen cursos de bachillerato y maestría en línea. A su vez, las tecnologías informáticas y de comunicaciones penetran las aulas para enriquecer la experiencia tradicional en todos los niveles. Los programas de formación profesional recurren a nuevas herramientas y tecnologías educativas para formar docentes innovadores y actualizar las destrezas de los veteranos. Alrededor del mundo la colaboración en el aprendizaje y la enseñanza se convierten en la norma a medida que las telecomunicaciones permiten vincular al estudiante con la experiencia del aprendizaje, las cuales en algún momento estuvieron separadas.

Existen incontables ejemplos de cambios en la educación con el fin de preparar a los niños para vivir en un futuro cada vez más interconectado y rico en información. Se hace evidente que contar con suficiente conocimiento en el área de informática y comunicaciones modernas constituye un requisito esencial para que Costa Rica participe de tales oportunidades educativas. Sin el nivel adecuado de conocimiento, tecnología e infraestructura, a algunos niños se les negará el acceso futuro a las posibilidades académicas. Y no se trata de un fenómeno norteamericano o europeo, sino de una realidad global. En el norte y sur, en el este y el oeste, la competencia por participar de las oportunidades educativas para preparar a los niños de hoy para el mañana ya se inició.

Como nación, los líderes costarricenses deben preguntarse y preguntar a sus ciudadanos para cuál futuro están preparando a sus hijos y qué pasos deben seguir para garantizarles una preparación adecuada.

Atención de niños con necesidades especiales

Las herramientas y tecnologías educativas de hoy están ayudando a los niños con necesidades especiales en formas que hasta hace poco se consideraban imposibles. En los Estados Unidos se ha lanzado un programa mediante el cual se dan computadoras portátiles a los hijos de peones inmigrantes, los cuales se matriculan en cursos en línea en los que avanzan a su propio paso. Ello permite al estudiante obtener una formación académica pese a las demandantes circunstancias que imponen las efímeras condiciones laborales de sus familia. Enfocado ante todo en adolescentes hijos de peones migrantes, en este programa las clases, tareas e interacción con los docentes se llevan a cabo a través de Internet. El resultado es que el estudiante tiene menos probabilidades de quedar rezagado con respecto a los jóvenes de su edad y más probabilidades de permanecer en la escuela y continuar con sus estudios.

Programas como este, los cuales son posibles gracias a una avanzada infraestructura de telecomunicaciones, podrían contribuir a prevenir catástrofes como la reportada por La Nación recientemente. Cerca de 150,000 menores costarricenses trabajan, la gran mayoría en áreas rurales donde realizan trabajos estacionales, sobre todo cosechando cultivos alimenticios durante sus vacaciones escolares. De acuerdo con el estudio, una gran parte de esta población son jóvenes que interrumpen sus estudios para mantener un trabajo. Es posible que estos jóvenes tengan que trabajar para llevar el sustento a sus familias, pero no deben perder oportunidades educativas. Las herramientas y programas para permitirles continuar con sus estudios ya existen. Sin embargo, el acceso a la tecnología de la información y la infraestructura de telecomunicaciones para apoyarla son requisitos esenciales para hacer posibles tales programas.

No sólo los trabajadores inmigrantes se benefician de las nuevas tecnologías y programas educativos. Los niños sordos, ciegos, o con otro tipo de discapacidades que les impiden ir a centros de estudios tradicionales, también se benefician de los avances de la computación y las telecomunicaciones. Por ejemplo, en uno de ellos se utiliza la tecnología para que los niños ciegos aprendan las destrezas para llevar una vida independiente. Los jóvenes discapacitados aprenden a utilizar la computadora e Internet para adquirir destrezas vitales, tales como buscar trabajo y redactar su curriculum. Además, se les enseña programación de computadoras y desarrollar otras habilidades laborales que les permitirán trabajar por su propio sustento cuando sean adultos. Tales programas son posibles únicamente por medio de una avanzada tecnología de la información y una infraestructura de telecomunicaciones bien desarrollada.

El término "necesidades especiales" se refiere a los estudiantes con discapacidades, pero también debe incluir a aquellos excepcionalmente talentosos o dotados en campos particulares. En el pasado, un estudiante sobresaliente que vivía fuera de una ciudad importante o lejos de donde se centralizaban los recursos educativos, se enfrentaba a una difícil disyuntiva: o se separaba de su familia para obtener una educación de mayor calidad, o se quedaba en casa y perdía esa oportunidad. De nuevo en este caso, la tecnología de la información está creando nuevas soluciones para tales dilemas. Hoy en día se ofrecen cursos avanzados y altamente especializados en línea, de manera que el estudiante talentoso con intereses únicos puede estudiar materias tan diversas como estadística avanzada, historia de la aviación o los discursos de los antiguos romanos. Estas materias se estudian en aulas virtuales que enlazan estudiantes y docentes alrededor del mundo, de manera que un estudiante excepcional ya no se encuentra en desventaja por vivir en un área remota o rural. Mientras tenga acceso a las herramientas informáticas y de comunicación adecuadas, puede aprovechar el conocimiento y las oportunidades de cualquier parte del mundo. Las aulas virtuales han demostrado ser de particular valor en los distritos escolares pequeños que enfrentan situaciones de escasez de educadores y recursos limitados. Es importante recordar que la tecnología que hace todo esto posible ya se encuentra fácilmente accesible.

Estas posibilidades tienen especial relevancia para Costa Rica, donde muchos estudiantes se educan en centros de enseñanza en áreas rurales o fuera de las principales ciudades. Estos niños pueden recibir un cierto nivel educativo, sobre todo de educación superior o capacitación técnica, sólo si están dispuestos a dejar sus comunidades y viajar a otras ciudades. Con una infraestructura informática y de comunicaciones desarrollada, las oportunidades educativas pueden llegar hasta las áreas rurales. Los niños costarricenses con talento podrían aprovechar estas posibilidades educativas y a la vez permanecer en sus comunidades. No todos los niños ni las familias buscarán estas oportunidades, pero sin un sistema avanzado de telecomunicaciones, ni siquiera tendrán la alternativa.

La educación se va de las aulas

Desde la escuela primaria hasta estudios de postgrado, las nuevas opciones educativas aparecen fuera de las aulas. En el presente, los títulos de estudios superiores se otorgan en línea a estudiantes en todo el globo terrestre, mediante universidades acreditadas que operan a través de Internet. Los cursos que estas instituciones ofrecen en línea cuestan sólo la mitad del precio que tienen en universidades públicas. Además de ser asequibles, estos programas ofrecen mayor flexibilidad a los estudiantes; el año pasado, por ejemplo, la Universidad de Stanford en los Estados Unidos, lanzó un programa de maestría en ingeniería eléctrica en línea. En estos tipos de programas los profesores anuncian todos los planes de estudio en Internet, los estudiantes discuten con los ellos o sus compañeros sobre el material del curso mediante conversaciones en línea o correo electrónico, y todos los trabajos se presentan a través de correo electrónico. Los ingenieros eléctricos pueden realizar estudios avanzados en Stanford mediante este programa sin tener que abandonar su empleo actual. Esta flexibilidad permite que estudiantes adultos obtengan títulos más avanzados y continuar estudiando mientras cumplen con sus obligaciones laborales y familiares. En programas acreditados, los estudiantes pueden transferir los créditos que obtienen a cualquier otra institución, recibir reembolsos por pagos de matrícula de sus patrones y calificar para paquetes de ayuda financiera.

Además de universidades, otros proveedores de contenido educativo han tomado medidas similares para fomentar la educación en línea. Los editores de libros de texto en los Estados Undidos y Europa planean establecer instituciones de educación superior que ofrezcan únicamente cursos en línea. En la medida en que estas formas de educación que se ofrecen a través de Internet proliferen, se irán convirtiendo en un importante medio para que los adultos reciban educación, así como sus hijos. En el futuro inmediato, es poco probable que sustituyan o eliminen a la educación en las aulas tradicionales, con sus múltiples beneficios, pero estas oportunidades en línea ya están mejorando la enseñanza en las aulas tradicionales, especialmente para adultos y estudiantes avanzados. Estos beneficios se ampliarán todavía más conforme crezca el número, la calidad y la variedad de programas educativos en línea.

Sin importar quién ofrezca programas en línea, éstos están surgiendo claramente como una mueva opción educativa para estudiantes en todo el mundo. Estos programas se encuentran disponibles en la actualidad para costarricenses y centroamericanos. No obstante, además de los requisitos académicos esenciales, existe uno nuevo: una infraestructura sofisticada de computación y comunicaciones; es esta infraestructura la que al final determina quién va a poder beneficiarse de estos cursos y quién no.

Los estudiantes costarricenses deben tener acceso a estas opciones si quieren competir a nivel global, pero las demandas tecnológicas de la educación en línea son considerables. El acceso completo a cursos en línea requiere no sólo una computadora personal y poder de procesamiento, sino un mayor ancho de banda y una red más confiable. Es más, estos requisitos no son estáticos sino que aumentan constantemente y Costa Rica debe tomar medidas para desarrollar una infraestructura de telecomunicaciones de alta calidad para satisfacerlos y asegurarse de que sus ciudadanos tengan acceso a las mejores alternativas educativas disponibles en Costa Rica y el mundo.

La tecnología entra a las aulas

La educación no sólo está saliendo de las aulas, sino que la computación y las comunicaciones están entrando, lo cual enriquece la experiencia educativa tradicional en todos los niveles. Los edificios escolares en todo el planeta se conectan a un ritmo acelerado: el gobierno de los Estados Unidos está invirtiendo dos mil millones de dólares en el desarrollo de una infraestructura de comunicaciones para escuelas y bibliotecas. El programa, que se apoda "E-rate" por "educational rate" (ritmo educativo) subsidia el costo del cableado y otros gastos relacionados con telecomunicaciones en muchas escuelas públicas y privadas. La suposición de fondo de este programa es que las grandes inversiones en tecnología de comunicaciones y redes son esenciales para proveer una experiencia educativa exelente.

Otros proyectos llevan el poder de la computación por red a las escuelas de todo el mundo: existe una campaña internacional que monitorea la red para ver si aparecen recursos de investigación nuevos y útiles para estudiantes y académicos; los bibliotecarios y educadores leen cientos de anuncios cada semana en busca de los más valiosos recursos en línea para la comunidad educativa. Este servicio se encuentra disponible a cualquiera que tenga los recursos para accesar Internet.

La tecnología también está llegando a las clases de los estudiantes más pequeños. Además de los esfuerzos que se han hecho en Costa Rica para colocar computadoras en todas las escuelas, sus ciudadanos cuentan con un nuevo acceso a redes de enseñanza que funcionan por medio de Internet. Estas redes constituyen servicios gratuitos para estudiantes de secundaria, maestros y padres de familia; los estudiantes pueden recibir noticias mundiales, contactar a otros, o hacer preguntas a otros miembros que se encuentran en la red. Además, nuevos programas patrocinados por compañías líderes en tecnología usan computadoras para eneñar a leer y escribir a todos los niños a un nivel básico, mediante una instrucción adaptada a las necesidades de cada individuo. Estos programas de aprendizaje tecnológicamente avanzados llegan a más estudiantes de edades menores cada año.

La nueva tecnología de la información también se está utilizando para preparar a los educadores del futuro y para actualizar la capacidad de los veteranos. Un programa de desarrollo profesional identifica buenos ejemplos del uso de tecnología en las aulas, graba a los docentes mientras éstos emplean los métodos, agrega secuencias filmadas de educadores explicando las técnicas y luego anuncia los resultados en un sitio gratuito de la Web. Los maestros que visitan el sitio reciben orientación sobre el uso de la tecnología como una herramienta educativa, además de sugerencias prácticas de sus compañeros. Los gobiernos de América Latina, Europa y los Estados Unidos otorgan subsidios a programas que se centran en la preparación de docentes en el uso de la tecnología. Estos programas son nuevos, pero ya están produciendo resultados fascinantes. Los educadores utilizan la tecnología para adaptar los programas de los cursos, diseñar y crear nuevas aplicaciones con sus estudiantes y realizar experimentos que previamente era imposible llevar a cabo en las aulas.

Costa Rica ha demostrado su compromiso con llevar la tecnología a las aulas y hasta ahora ha tenido éxito. Sin embargo, es posible que una computadora por clase no represente suficientes recursos para mantenerse al ritmo de las fascinantes oportunidades que están surgiendo. Para obtener beneficios de la educación en línea adaptada a las necesidades individuales, es necesario que más de un estudiante trabaje a la vez en una computadora. Con el fin de que los docentes obtengan beneficios de la capacitación profesional en línea, éstos necesitan acceso a las computadoras y capacidad de comunicación fuera de las aulas. Para aprovechar de lleno estos tipos de oportunidades, se requiere una inversión constante y una ampliación de la infraestructura de comunicaciones.

Colaboración en el aprendizaje y la enseñanza

La colaboración en el aprendizaje y la enseñanza se está convirtiendo en la norma en un mundo cada vez más conectado. La eficacia educativa de trabajar en equipos y de colaborar para producir resultados ha sido demostrada incontables veces. Así, existen nuevos proyectos que utilizan la tecnología para aprovechar el poder de colaboración; por ejemplo, aproximadamente sesenta mil niños escolares siguieron a un grupo pequeño de científicos, estudiantes y maestros que hicieron una expedición de dos semanas en los bosques lluviosos del Perú. Los estudiantes utilizaron un sitio Web interactivo y transmisiones de televisión en vivo desde el bosque lluvioso e Internet para seguir al grupo. Estudiantes de todo el mundo hecharon un vistazo a la experiencia de sus compañeros en un lugar que posiblemente nunca hubieran sabido que existía, si no contaran con esta tecnología. Hay incontables ejemplos similares, por ejemplo: algunos estudiantes canadienses siguieron a una expedición al Everest usando Internet, un grupo multinacional de estudiantes siguió a un equipo de exploradores hasta el Polo Norte, y una clase de estudiantes brasileños realizó un viaje virtual a sitios en norteamérica y Europa.

Estas oportunidades de colaboración no se limitan a las aulas. El alcance y acceso que conlleva Internet puede traducirse en alternativas educativas desde el hogar: padres e hijos pueden realizar los viajes virtuales descritos, interactuar directamente con familias y estudiantes en cualquier parte del mundo y llevar a cabo sus propias investigaciones y búsquedas en Internet. Todo esto supone que exista un acceso confiable y asequible a la red; el riesgo es que algunos tengan acceso mientras otros no, lo cual crearía una brecha en cuanto a oportunidades educativas.

En el presente, más o menos una cuarta parte de las familias campesinas costarricenses tienen líneas telefónicas, mientras que en áreas urbanas la cobertura es de más de dos terceras partes. La infraestructura de teléfonos celulares proporciona cobertura adicional para comunicaciones de voz, pero en la actualidad no puede transmitir imágenes con un contenido intensivo de datos ni otras aplicaciones de Internet. Esta discrepancia amenaza con crear dos clases de opciones educativas: una para la población principalmente urbana que cuenta con acceso a Internet y puede aprovechar las oportunidades de colaboración en el campo educativo que ofrece la tecnología, y la otra para el área más que nada rural, la cual no tiene acceso a Internet y que no puede aprovechar esas oportunidades. Ante este panorama general de división tecnológica, las opciones educativas resultantes hacen que las dos clases se aparten aún más y amenazan con ampliar la brecha en los estándares de vida. Si en Costa Rica se mantiene el monopolio en las telecomunicaciones es probable que esta situación prevalezca en el futuro inmediato.

Al igual que estudiantes y familias, los educadores también utilizan la tecnología para ayudarse mutuamente: ellos pueden accesar sitios gratuitos de Internet que les ofrecen planes de cursos de matemáticas, historia, ciencias biológicas, educación cívica y otras materias. Estos sitios recopilan las mejores lecciones de todo el país, e incluso del mundo, para compartirlas y volverlas a usar en otras clases.

A diferencia de otros tipos de bienes, el valor de programas compartidos de lecciones, como un bien informativo, aumenta cada vez que se usa. Un activo material pierde valor con el tiempo ya que se va gastando; por el contrario, un activo de conocimiento, como una exelente lección, puede mejorarse cada vez. A medida que los educadores dan la clase, aprenden más acerca de la manera en que los estudiantes interactúan con el material y de esta manera pueden realizar los cambios y las mejoras adecuadas; como resultado, la calidad general sube. El beneficio de la colaboración es asombroso: no sólo mejoran individualemente los docentes y la clase, sino que el nivel de educación en las aulas aumenta con la participación de más educadores. Sin embargo, la piedra angular de este proceso es una infraestructura de comunicaciones que permita que un educador colabore a la perfección con sus compañeros.

Requisitos esenciales para que existan oportunidades educativas

Un conocimiento adecuado sobre computadoras y una infraestructura de comunicaciones son requisitos fundamentales para que existan oportunidades educativas. Si no se cuenta con la tecnología necesaria, a los estudiantes costarricenses les será negado el acceso a las opciones educativas del futuro.

Esto se cumple especialmente cuando los recursos educativos en sí mismos son definidos tecnológicamente. En el pasado, algunos estudiantes no podían aprovechar los recursos educativos, como el equipo científico o los libros de texto avanzados, porque no tenían el nivel básico de educación requerido para utilizar esos recursos. En la actualidad, los recursos educativos se ligan cada vez más a la existencia de una infraestructura electrónica y de comunicaciones subyacente. Los estudiantes que no tienen un conocimiento básico adecuado sobre computadoras sencillamente no podrán recurrir a los materiales educativos y los servicios que se encuentran disponibles en línea. Muchas universidades ahora ofrecen "e-course packs" (paquetes de cursos electrónicos) que incluyen colecciones de artículos adicionales asignados y otras lecturas que están disponibles únicamente en versiones electrónicas. Para leer estos materiales, los estudiantes deben contar con la tecnología de computación y comunicaciones adecuada. Estudiantes universitarios ya pueden adquirir estos paquetes de cursos digitales en materias tan variadas como contabilidad y filosofía, en cientos de librerías universitarias en línea.

Mientras ciertas formas de estudio universitario requieren un conocimiento adecuado sobre tecnología de la información y tener acceso a la misma, otras universidades tienen como requisito para la admisión que los candidatos sean diestros en tecnología de la información. Algunas universidades requieren que todos los nuevos estudiantes completen un programa de prematrícula que se encuentra disponible sólo en línea y no pueden matricularse para su primera clase, hasta que hayan completado el programa en línea. Un eventual estudiante no podría siquiera completar la solicitud de admisión si no cuenta con acceso a la tecnología de la información. Por ejemplo, en los Estados Unidos, cualquiera que desee ser admitido a un programa de postgrado en administración de negocios puede hacer un examen que se encuentra disponible sólo a través de Internet. Uno puede imaginarse que este requisito podría globalizarse en el futuro, a medida que la prueba de admisión para programas de educación superior en ese campo en los Estados Unidos, sean administrados electrónicamente a todos los candidatos. Si algunos de los mejores estudiantes de Costa Rica quisieran estudiar en estas universidades, deben prepararse para esta posibilidad.

En una destacada universidad internacional, a los nuevos estudiantes se les hizo una encuesta sobre su uso de Internet. Más de tres cuartas partes de ellos respondieron que habían usado Internet con propósitos académicos, antes de siquiera haber llegado a la universidad. Los representantes de la educación superior han afirmado públicamente que un conocimiento adecuado sobre computadoras es tan necesario en la fuerza laboral moderna como la capacidad de escribir. Si no cuentan con destrezas básicos de computación, los niños costarricenses no podrán estudiar en universidades internacionales ni tener acceso a ciertos empleos.

Asimismo, algunas oportunidades especiales se encuentran directamente ligadas a la capacidad de los estudiantes para tener acceso a cierta parte de la Internet. Una de las mejores universidades de los Estados Unidos cuenta con más de cinco mil estudiantes nacidos en el extranjero y se enorgullece de contar con una de las poblaciones más grandes de estudiantes internacionales que cualquier otro campus en norteamérica. Unida a un banco internacional de renombre, la universidad ofreció un programa especial de ayuda económica, sólo para estudiantes extranjeros. El programa es único porque ofrece préstamos a ciudadanos que no son de los Estados Unidos con intereses relativamente favorables. La universidad y el banco decidieron publicar el programa de tal manera que llegara a tantos estudiantes como fuera posible, en el mundo entero. No obstante, la información sobre este programa fue publicada en línea en su su totalidad. La única forma efectiva de enterarse sobre la oferta y buscar sus beneficios era mediante el uso de Internet. De ahí que quienes no tienen acceso a una computadora y a servicios de comunicación y no cuentan con conocimientos básicos, tienen pocas posibilidades de descubrir o recibir estos servicios y préstamos especiales.

Un fenómeno global

Todo el cambio en la educación descrito en este capítulo es inherentemente global. Pero en Costa Rica, latinoamérica y los Estados Unidos no sólo la educación está cambiando, sino el mundo también y con éste, la educación. No todas las naciones cambiarán al mismo ritmo y es por eso que Costa Rica debe marcar la pauta de cambio para su propia nación y su sistema educativo, pero no puede esperar que el cambio la rebase, que la tome por sorpresa. Este país no puede quedarse sin hacer nada si son sus propios hijos los que pierden oportunidades para aprender y prepararse mejor para el futuro. Una actitud de "espere para que vea" o "más o menos" hacia la educación puede ser peligrosa porque una vez que se pierde una oportunidad educativa, se pierde para siempre.

En todo el mundo, programas creativos traen consigo nuevo equipo, una mejor capacitación para los docentes y contenido educativo para estudiantes y educadores. Muchos de estos cambios en la educación tienen que ver específicamente con Internet. En países tan distintos como Perú, Zimbabue y Líbano, programas educativos que funcionan en Internet están hechando raíces. Los estudiantes utilizan y se benefician de la nueva tecnología, mucha de la cual tiene un contenido intensivo de aspectos relacionados con telecomunicaciones. En docenas de otros países de Africa, América Latina y Asia, las organizaciones que tienen que ver con tecnología y educación están iniciando programas para ampliar las conexiones a Internet y ayudar en la formación de educadores y estudiantes diestros en tecnología de la información. Dirigidos por la Alliance for Global Learning (Alianza para el aprendizaje global), los programas tratan de crear una red con más variedad y más interesante. Estos programas sirven para ampliar el alcance de Internet al mismo tiempo que se cambia. Con la participación de estudiantes y educadores de países en el mundo entero, los programas reducen el predominio del idioma inglés y la cultura occidental en Internet, mientras que aumentan los aspectos multiculturales del medio.

Otros programas, como "Learning Without Frontiers" (Aprendizaje sin fronteras) de la Unesco, están usando Internet para hacer avances en métodos educativos probados. Un programa utiliza este medio para conectar universidades donde capacitan docentes en naciones africanas, con universidades internacionales en dicha especialidad. Algunas de estas naciones africanas cuentan con una limitada infraestructura de telecomunicaciones, poca confiabilidad y una lenta velocidad para la transmisión de datos. Sin embargo, los líderes en el campo de la educación de estos países reconocen la importancia de Internet. Como manifestó un portavoz de la Unesco: "Internet es parte integral del funcionamiento de la sociedad. Ahora forma parte del desarrollo. Un país no puede lograr sus metas de desarrollo sin ser parte de Internet"

En el sector educativo, Costa Rica ha realizado grandes progresos que otras naciones todavía no han llevado a cabo, pero en este ambiente de cambio acelerado hay poco tiempo para descansar. De una forma u otra, la Internet será parte integral de la Costa Rica del futuro. Los hijos de la Costa Rica de hoy un día trabajarán y criarán a sus propios hijos en el ambiente informativo y rico en conocimientos del futuro. El país ha cumplido con muchos de los requisitos fundamentales para lograr el éxito en ese ambiente educativo. Los edificios de las escuelas cuentan con un control adecuado de la temperatura para el sensible equipo altamente tecnológico, y con un flujo eléctrico estable para proveerlo de energía. El siguiente paso es dotar a las escuelas, docentes y estudiantes de la tecnología de computación requerida y habilitar una infraestructura de comunicaciones con posibilidades de manejar grandes volúmenes de información y ofrecer acceso asequible y confiable a Internet. Sólo entonces estará el sistema educativo de Costa Rica en una posición para liderar en el futuro, de la misma manera que lo ha hecho en el pasado.

 

El costo de mantener el status quo en Costa Rica

Los logros de Costa Rica

Costa Rica cuenta con una impresionante trayectoria en lo que se refiere a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. En cuanto a educación superior y alfabetización básica, los costarricenses pueden sentirse orgullosos de sus logros ya que virtualmente todos los costarricenses pueden leer y escribir. Las escuelas del país no sólo enseñan español, sino que además capacitan a muchos para que se desenvuelvan en el idioma inglés, el lenguaje utilizado en el comercio internacional y en Internet. Las instituciones costarricenses de enseñanza superior forman los mejores técnicos, y su ambiente hospitalario hace que quienes se van a estudiar al extranjero regresen. La nación no sufre de las fugas de cerebros que aflije a tantos países en vías de desarrollo. En servicios de salud, Costa Rica es la envidia de la región. Desde cuidados prenatales, hasta la atención de adultos mayores, el gobierno se encarga de su gente de manera que el costarricense promedio en este momento puede tener una esperanza de vida todavía mayor que un norteamericano corriente.

En cuanto a la distribución de la riqueza, el gobierno siempre ha tratado de ser justo. A diferencia de muchos en latinoamérica y otros lugares, el país no presenta discrepancias tan inmensas en las condiciones de vida de su gente. En comparación con los ciudadanos de muchos países, los costarricenses pueden sentirse seguros en su vida personal, en su trabajo y como nación. El país no sufre amenazas de sus vecinos y no necesita tener un ejército permanente. En lugar de pelear en guerras, sucesivos gobiernos han canalizado sus recursos materiales y humanos hacia usos más productivos. Como resultado, los ingresos han aumentado de manera constante a través de los años, debido en gran parte a los talentos de la gente local y la riqueza de los recursos naturales que el país ofrece. La sociedad costarricense ha trabajado mucho para conservar el ambiente natural del que depende el sustento de tantos.

¿Por qué cambiar?

A pesar de todos estos logros, todavía queda mucho por hacer. El ritmo de progreso que se tuvo en un tiempo ha bajado en los últimos años. El país no puede dormirse en sus laureles porque el mundo está cambiando y ese cambio está ocurriendo de manera más acelerada día con día. Si los líderes no hacen algo por el cambio, se arriesgan a dejar a Costa Rica atrás mientras que sus vecinos siguen adelante.

Los avances tecnológicos y los giros en telecomunicaciones

Los avances en la tecnología y las telecomunicaciones se dan de manera acelerada. La computación y las comunicaciones se entrelazan en la estructura de la vida diaria. En efecto, la noción de las telecomunicaciones en sí misma está cambiando y lo que aún recientemente parecían ser sueños futuristas, pronto se convertirán en lo normal de cada día. Revisemos algunos de estos adelantos.

Las conexiones para datos en Internet superan las llamadas telefónicas de voz al igual que los medios que la gente usa para comunicarse entre sí a cualquier distancia. Los datos en paquetes pueden incluir no sólo texto escrito, sino imágenes, voz, vídeo y una mezcla de todas estas formas de medios de comunicación. Esta flexibilidad hace posible que las comunicaciones sean más productivas.

De la misma manera que la llegada del automóvil liberó los viajes a los confines fijos de las vías férreas, los teléfonos móviles posibilitan que la gente se comunique entre sí desde cualquier lugar en cualquier momento. Estar obligado a realizar una llamada desde una línea terrestre específica llegará a parecer un pintoresco anacronismo.

La información e Internet significan que es posible comunicarse fácilmente con más de una persona a la vez. La transmisión de mensajes y contenidos ya no están sólo dentro de la esfera de la televisión y las estaciones de radio, cuyas señales no podrían llegar muy lejos. Con el correo electrónico y las páginas Web, los individuos pueden ahora transmitir sus pensamientos sin restricción geográfica. También es posible hacer "multicasts" (transmitir para un grupo predeterminado y selecto de manera simultánea). A partir de los albores de la historia, la comunicación se ha dado de un ser humano a otro. Ahora sin embargo, las máquinas se comunican entre sí, sin intervención humana. Este proceso de telemetría permite que ocurran transacciones complejas de manera contínua. Por ejemplo, las señales inalámbricas que se reciben de satélites pueden monitorear la condición del equipo en el campo e informar a sus dueños si es necesario hacer reparaciones o darles mantenimiento. La gran mayoría de chips de computadora no se encuentran en las computadoras personales en las casas, escuelas o bibliotecas, sino más bien controlan las funciones de automóviles, aparatos electrodomésticos y maquinaria moderna. Uno de estos días, la mayor parte de estos chips podrán hablar entre sí a un costo bajo y de manera constante.

La telemetría, o sea, la comunicación entre máquinas, está ocurriendo sin que nos demos cuenta. Lo que sí se ve, sin embargo, es un cambio en los servicios telefónicos tradicionales que eran lo mismo para todos: ahora son aplicaciones que los individuos pueden adaptar a sus propias necesidades. El cambio de circuitos que sólo podían modular e intercambiar tráfico de voz, a otros que envían paquetes de datos, significa que una gran cantidad de nuevos servicios de valor agregado pueden encontrarse ahora disponibles a través del teléfono, la computadora, o cualquier aparato electrodoméstico que se elija para comunicarse.

Los proveedores de estos servicios también han cambiado. Hace diez años nacieron los monopolios de telecomunicaciones controlados por el Estado. Éstos parecían similares en los diferentes países y ofrecían el mismo servicio genérico. Pero en la actualidad una atmósfera competitiva gratuita para todos caracteriza el suministro de nuevos servicios e incluso de aquéllos básicos. La competencia ha fomentado innovaciones sin precedentes a medida que los empresarios inventan nuevos tipos de servicios de comunicación que pueden ofrecer. Esta carrera para llevar nuevas ideas al mercado no es un propósito en sí misma, los empresarios quieren vender y captar clientes. Para hacerlo, luchan por ofrecer un mejor producto, un servicio más útil o una selección más amplia. En los mercados competitivos, los proveedores de servicios de telecomunicaciones ya no pueden darse el lujo de asumir que los clientes les pertenecen, más bien deben atraerlos y luchar por ellos.

Reestructuración y desaparición de los límites de la industria

Aunque el ICE y RACSA tienen monopolios separados para proveer servicios de voz y datos en Costa Rica, en otros países una misma compañía puede ofrecer ambas clases de servicios pero especializarse en sólo un aspecto. Ya sea suministrando acceso a Internet, conectando hogares y negocios a la central telefónica local, u ofreciendo transmisión para comunicaciones de larga distancia al por mayor entre regiones o a nivel internacional, las viejas compañías de telecomunicaciones se han reorganizado y otras nuevas han surgido para aproverchar las oportunidades económicas.

En mercados competitivos, a medida que la atención se desplaza de lo que la empresa puede ofrecer hacia lo que el cliente quiere, los límites que una vez separaron a las industrias van desapareciendo. Las compañías telefónicas ahora pueden brindar una variedad de servicios de información y transacciones por medio de sus líneas de datos. Realizar transacciones bancarias mediante Internet, en las que los clientes pagan sus recibos electrónicamente en línea es algo común en muchos países y facturación en línea, o sea, recibir las facturas por medio electrónico en vez de recibirlas por correo, pronto será una realidad. Con sus amplios registros de los consumidores, las compañías telefónicas podrán un día completar el proceso y ofrecer servicios financieros con todas las de ley de igual manera que algunos supermercados, tiendas por departamentos e incluso funerarias lo han hecho en los Estados Unidos y Europa.

Así como se han debilitado los límites que separan a los bancos de las firmas de telecomunicaciones, las compañías telefónicas pueden proveer servicios que en la actualidad son ofrecidos únicamente por empresas de servicios públicos, como monitorear la utilización de los servicios y facturación. En la medida en que más electrodomésticos puedan funcionar mediante la red y enviar y recibir información a través de Internet, se amplía el rango tradicional de posibles servicios de telecomunicaciones. Los operadores de estos servicios pueden monitorear casas inteligentes y ocupar el lugar de guardas de seguridad para cuidar la propiedad. En la actualidad es posible ofrecer en línea cualquier producto o servicio que pueda ser digitalizado, ya sean lecciones, noticias, o artículos para comprar. De manera similar, los aspectos informativos de procesos físicos, como intercambio comercial, negociaciones, o la transacción de una venta, ahora pueden realizarse remotamente.

Los servicios de telecomunicaciones juegan un papel clave en todas estas actividades y cabe la posibilidad de que un monopolio de telecomunicaciones trate de ofrecerlos todos. Sin embargo, ninguna compañía puede brindar buenos servicios en todas las áreas, razón por la cual puede verse que surgen tantos actores para explotar nuevos nichos o firmas existentes que se reorganizan para adaptarse a las nuevas formas de negocios.

En otros países, las firmas titulares de los servicios de telecomunicaciones no sólo se expanden hacia nuevas áreas de servicios sino que también defienden su propio territorio de invasiones. En lo referente a servicios telefónicos, cualquier compañía con un tubo o acceso a una casa o empresa puede colocar un cable, o transformar esa conexión para poder transmitir voz y datos. Empresas de combustible, gas, electricidad y agua han reacondicionado sus conexiones para ofrecer servicios de comunicación. Incluso los ferrocarriles han utilizado sus derechos de vía y las redes telefónicas que poseeen para ofrecer servicios de telecomunicaciones de larga distancia al por mayor. Desde el cielo, los proveedores de servicios por satélite, transmisoras de televisión y establecimientos de defensa han utilizado su infraestructura para brindar servicios de comunicación, ya sea reforzando su infraestructura existente, o construyendo de nuevo.

La característica que define esta reorganización de industrias es un intento que todos hacen por atraer la atención y lealtad de clientes consumidores y empresariales. Quienes monten el conjunto más atractivo de servicios o se asocien con otros para lograrlo, tienen las mejores posibilidades de alcanzar el éxito. Y los que se han movido con más velocidad han recibido los beneficios de un ambiente regulatorio de competencia libre y abierta que brinda apoyo.

La desaparición de las fronteras nacionales

Las fronteras entre naciones también comienzan a desvanecerse y la definición tradicional del Estado-nación se transforma, en la medida en que la distancia pierde importancia y la información y el conocimiento adquieren más valor que los activos materiales. En la actualidad no es una exageración decir que la riqueza de un país reside en la mente de su pueblo y no en sus tierras. La gente tiene la libertad para ir y venir. Igualmente en el caso de Costa Rica, la riqueza surge no sólo de sus recursos naturales, sino de las ideas y la creatividad de sus ciudadanos, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Si bien Intel da trabajo a algunos de los mejores y más inteligentes dentro del país, muchas corporaciones multinacionales fuera del país ofrecen buenos empleos, capacitación e ingresos a los costarricenses que vivan en el exterior. Así, las remesas que tales expatriados envían a sus parientes que permanecen en suelo nacional representan una contribución para la economía.

Algunos países han intentado en vano resistirse a la oleada de la integración global. Por razones religiosas o ideológicas, países como Irán o Cuba han mantenido a sus pueblos apartados del resto del mundo en detrimento de su propio desarrollo, y ahora están dando pasos cautelosos hacia la apertura de sus economías. Otros como Singapur y China en un principio intentaron protegerse de la "contaminación cultural" que se escurría por medio de Internet y luego reconocieron la futilidad de tales medidas, revirtieron el curso y abrazaron la idea de un acceso a nivel nacional como forma de acelerar el progreso de sus países.

La globalización es inevitable y conlleva riesgos, de manera que todo país debe prepararse para enfrentar potenciales consecuencias adversas, de la misma forma que busca cosechar sus beneficios. Internet, tal vez más que ningún otro desarrollo reciente, es el símbolo por excelencia de la globalización. No obstante, como el creador de la World-Wide Web Tim Berners-Lee ha dicho, Internet es como una hoja en blanco, pues lo bueno y lo malo que traiga dependen de lo que otros le pongan. De manera similar, hay quienes consideran que la integración global ha sido una bendición a medias. Por ejemplo, la caída de las monedas asiáticas en 1997 repercutió en el mundo entero con una velocidad y severidad que no habría sido posible si los mercados financieros no estuvieran tan integrados.

La crisis financiera de Asia dejó también otras lecciones. Así como Argentina fue un centro de poder económico durante la década de 1930 y descendió a la condición de país subdesarrollado poco tiempo después, algunos países asiáticos volaban alto después de años de un fuerte crecimiento económico, y vieron gran parte de esa fuerza aparente desmoronarse como un castillo de naipes. El capitalismo de compinches donde grupos empresariales y políticos controlan sus propios bancos, administrándolos para sacar adelante negocios en quiebra mediante préstamos preferenciales, resultó ser un mal pilar del crecimiento. Los países como Corea y Tailandia que actuaron con prontitud para arreglar el desorden y restaurar la confianza internacional se recuperaron rápido, en tanto otros como Indonesia y Rusia no lo han logrado. En el mundo actual, las fortunas pueden llegar e irse (y llegar de nuevo) con rapidez.

Ciertos países pequeños como Irlanda e Israel, e incluso regiones dentro de países como Bangalore en la India, han reconocido que una nación pequeña pero ágil puede tener éxito en el mercado global, de la misma forma que una empresa pequeña pero ágil puede encontrar nichos en el mundo de los negocios globales. Carentes de recursos naturales, estos tres países han hecho buen uso de su educada fuerza laboral y se han convertido en líderes mundiales en el desarrollo y exportación de software y alta tecnología.

En todo el mundo, numerosos países, regiones y ciudades han intentado emular el fenomenal éxito del llamado Silicon Valley en California, una pequeña franja de terreno industrial donde se concentra una tercera parte del capital aventurado para apoyar negocios innovadores. Desde Nueva York hasta Finlandia y desde la India hasta Canadá, otros países tienen sus "Tundras de Silicio" o "Cibermesetas". Sin embargo, ninguno de estos inspiradores "sili-clones" ha captado la mezcla de ingredientes que iguale al original. ¿Qué es lo que hace al Silicon Valley tan exitoso? Algunos podrían decir que nace de una cultura empresarial en la cual se premia el tomar riesgos sin castigar el fracaso, se trabaja incansablemente en conjunto para compartir ideas y se respetan los logros académicos, sin caer en un orgullo excesivo que no admita las limitaciones y ni permita pedir ayuda. El único fracaso en las mentes de tales empresarios es no intentarlo.

Una visita al Silicon Valley permite vislumbrar un futuro donde firmas minúsculas surjan, se especialicen y prosperen dentro de los nichos que escojan. Con el impulso de un capital de riesgo fácilmente disponible, el apoyo de un marco legal y regulatorio, y un mercado global que las comunicaciones modernas han hecho posible, estas firmas en ciernes podrán crecer a velocidades inconcebibles hasta hace pocos años.

En el resto de los Estados Unidos, tiendas ubicadas en calles comerciales antes paralizadas en el interior rural del país se han visto rejuvenecidas gracias a Internet. De acuerdo con algunas estimaciones, una cuarta parte o más de las ventas de estos negocios pequeños provienen de Internet.

Las comunicaciones modernas de datos no solo amplían los mercados potenciales, sino que también permiten a las empresas pequeñas colaborar y subcontratar a otras para el desempeño de funciones que no son esenciales y en cuya especialización dichas empresas son más aptas. De hecho, la subcontratación se ha convertido en un fenómeno global. Por ejemplo, en la India los especialistas programan el software para los centros de servicio telefónico al cliente de Irlanda, donde los representantes responden a las inquietudes de usuarios que llaman de todo Europa.

Además de permitir a las empresas pequeñas desarrollar formas novedosas y más competitivas de hacer negocios, una infraestructura moderna de telecomunicaciones puede servir como canal indirecto de asistencia del gobierno a estas firmas. Al igual que los programas que brindan acceso a préstamos pequeños para capacitación empresarial, un sistema de comunicaciones de primera clase puede constituir la diferencia entre subsistir y prosperar. Por lo tanto, no es de sorprenderse que quienes viven en zonas distantes a menudo muestren el mismo entusiasmo por tener acceso a enlaces de telecomunicaciones, que por contar con infraestructura más básica, por ejemplo carreteras.

Durante la década de 1980, Taiwán adquirió fama como el fabricante original de equipos para el mundo y lo hizo sobre la base de empresas pequeñas y medianas, pero dinámicas. Aunque poca gente reconoce los nombres de compañías de Taiwán, es muy probable que la mayor parte de los componentes de computadoras de marca importantes fueran fabricados en esa isla. Hoy y en el futuro, mientras que los servicios adquieren tanta importancia o incluso más que los bienes físicos en el contexto de la economía global, lugares como Irlanda nutren su crecimiento económico al convertirse en proveedores originales de servicios a nivel mundial.

La modernización de las comunicaciones ha significado la muerte de las distancias, de manera que más y más servicios se pueden comercializar más allá de las fronteras. La perspectiva de un comercio global instantáneo que abarque prácticamente cualquier cosa que pueda convertirse a un formato digital, trae consigo amenazas y oportunidades. Para el consumidor o la compañía fuerte y con sagacidad en el campo internacional que tienen acceso a Internet, esto significa la expansión ilimitada de sus mercados y de la variedad de alternativas. Sin embargo, para las compañías en lucha más bien implica que sus competidores pueden provenir de cualquier parte del planeta.

La desaparición de las fronteras corporativas

Hace muchos años, un eminente economista definió la corporación por el rango de sus transacciones. Esa noción se desmorona en tanto la tecnología de las comunicaciones redefine la conducción de los negocios. Empresas modernas y de éxito como Cisco Systems, Dell Computers, o diseñadores de chips de silicio que no los fabrican, prosperan al subcontratar redes de empresas e individuos para los procesos de manufactura y ventas. La tecnología de las comunicaciones ha permitido a estas compañías convertirse en diseñadores, gerentes y coordinadores de los esfuerzos de otros. A su vez, esto ha dado a las primeras la posibilidad de concentrarse en los aspectos del negocio que generan mayor valor, a saber, las áreas intangibles que dependen en gran medida de la inteligencia y destrezas humanas.

La comunicación, ya sea personal o a distancia, siempre ha constituido la esencia de la función gerencial. Ahora existen nuevas herramientas para facilitar el uso de formas aún más sofisticadas de comunicación y, por lo tanto, de estructuras de organización corporativa. Los proveedores de servicios de aplicaciones, servicios empresariales y servicios informáticos están viviendo un auge. En estos momentos las grandes corporaciones multinacionales no están aplastando a las empresas pequeñas y ágiles. Estos diversos proveedores de servicios subcontratados en línea son sólo una de las armas en el arsenal de las compañías, las cuales no pueden hacer todo por sí solas. Los sistemas de comunicaciones modernos hacen posible que incluso una empresa pequeña contrate, según las necesidades del momento, destrezas y servicios como la planificación de recursos empresariales, que en otro momento estaban a la disposición sólo de los clientes grandes que podían darse el lujo de instalar sistemas multimillonarios.

La desaparición de las fronteras personales

Para algunos, con el avance en las telecomunicaciones y la posibilidad de "teletrabajar" la línea divisoria entre el hogar y el trabajo está desapareciendo. Mientras más empleados y trabajadores independientes opten por trabajar desde sus casas y enlazarse a distancia con sus lugares de trabajo, la congestión y la contaminación generada por el tráfico tenderá a disminuir. Es interesante anotar que durante los últimos dos años la economía estadounidense creció cerca de un diez por ciento y sin embargo la contaminación no aumentó. Los científicos atribuyen este notable cambio a Internet y a la eficiencia que la red ha traído consigo en términos del mundo de los negocios y de la vida diaria. Mientras los horarios de trabajo y colegios cambian del "aquí y ahora" al "allá y fuera del país", la gente opta por trabajar cuando le resulta conveniente en lugar de cuando tiene que hacerlo, de manera que el día laboral de ocho o nueve horas puede convertirse en dos horas de trabajo al amanecer, cuatro en la tarde y dos en la noche.

Los gobiernos en diferentes partes del mundo han comenzado ya a estimular la flexibilidad en los horarios de trabajo en sus principales ciudades con el fin de mitigar problemas, de otra manera insolubles, como la congestión y la contaminación. Quienes participan en estos programas se benefician colateralmente con una mayor posibilidad de escoger su forma de trabajo. Por su parte, la sociedad en su conjunto se ve librada de ciertos efectos malignos de la superpoblación y la pérdida de tiempo a causa de los embotellamientos y el estrés, problemas que sólo empeorarán en tanto mayores cantidades de personas provenientes de áreas rurales inunden las ciudades. Un sistema de telecomunicaciones desarrollado guarda la promesa de contener, cuando no revertir, esta oleada de urbanización. Tal vez no sea coincidencia que algunas de las peores tasas de migración desde zonas rurales hacia zonas urbanas se presenten en los países más pobres del mundo, cuyas infraestructuras de comunicaciones son menos desarrolladas en el campo. De hecho, este fenómeno se ha presentado en Costa Rica.

El empresario inteligente se mantiene en una búsqueda constante de aplicaciones nuevas para las tecnologías existentes y, en este proceso, aprende sobre las necesidades actuales del consumidor. Si ambos padres tienen trabajos de tiempo completo, algunas necesidades que no se plantean en el hogar tradicional se hacen evidentes. Por ejemplo, la tecnología de las telecomunicaciones pronto permitirá que tan ajetreados padres cuiden a sus hijos por medio de enlaces de vídeo de banda ancha que conecten sus oficinas con la guardería. Este uso del vídeo de banda ancha, que ya se ha aplicado en Panamá, ejemplifica un resultado tangible de una política de telecomunicaciones liberalizada.

En el futuro cercano, los hogares de avanzada serán hogares "inteligentes", que las conexiones electrónicas convertirán en redes de área local donde computadoras y aparatos eléctricos modernos estarán tan interconectados como el ambiente de las oficinas modernas. Las aplicaciones variarán desde las triviales como refrigeradores que alertarán al dueño para que se reabastezca de alimentos, hasta las salvavidas como sensores inteligentes que detectarán la acumulación de gases peligrosos.

Al existir una mayor facilidad de acceso a la información sobre servicios gubernamentales, corporativos y comunitarios en línea, se ahorrará tiempo y quienes dispongan de ese acceso serán más eficientes. Así como el corretaje de valores en línea ha dotado al inversionista promedio de las herramientas y datos que antes quedaban reservados para el cliente y profesional privilegiado, la información en línea también permitirá compartir los beneficios a un público mucho más amplio.

El conocimiento como el recurso del futuro

En el marco de la nueva economía, los servicios intangibles e invisibles adquieren mayor valor que los productos materiales. Los activos físicos pueden convertirse en pasivos, ya que la infraestructura arcaica y que se queda "varada" limita a las empresas u organizaciones tradicionales. Ello por cuanto las obliga a continuar utilizando tecnología y canales de distribución y proveeduría anticuados, en lugar de dar esos activos por prescritos y asumir la pérdida. De manera similar, los trabajadores pueden verse atascados con destrezas obsoletas y apegándose a prácticas anticuadas, asociadas a esos activos, por lo que es inevitable que en este proceso tales industrias decaigan y surjan nuevas para sustituirlas.

El conocimiento o capital intelectual se ha convertido en el recurso "supranatural" que trasciende todos los otros. Al igual que la piel proporciona al cuerpo información sensorial de manera constante, el conocimiento permite desarrollar todos los aspectos de la vida moderna. Los ejemplos van desde tarjetas inteligentes que calzan en la billetera con el potencial para contener la historia completa de una persona o su historial médico, hasta autos inteligentes que navegan por las carreteras y a su vez controlan el flujo de tráfico o materiales y equipos que permiten, por ejemplo, que un contenedor indique cuando algún alimento se ha podrido o que una maquinaria solicite servicio de mantenimiento.

Semejante cantidad de datos conduce inevitablemente a un exceso de información de manera que, al haber tanta disponible, nuestra atención se convertirá en el recurso más escaso. Para manejar esta limitación y economizar aún más el tiempo de las personas, la sociedad ha demandado el establecimiento de nuevas guías y filtros, por ejemplo los motores de búsqueda en Internet, más bien llamada "la madre de las fuentes de datos".

Internet es sólo una pequeña parte de la economía real, pero su impacto crece día con día. Al igual que con cualquier cambio importante, esta ayudará a algunos y dañará a otros. Algunas predicciones funestas no se han hecho realidad. Al igual que el libre comercio y la competencia abierta, Internet parece crear mucho más trabajos de los que elimina. Por ejemplo, en lugar de desmantelar la forma de vida de los intermediarios, la capacidad de la red de realizar conexiones directas ha impulsado el crecimiento de nuevos intermediarios, en este caso proveedores o agregadores de información como los portales que ofrecen la posibilidad de satisfacer en un solo paso las necesidades de información del consumidor.

Al igual que los comerciales han financiado la televisión gratuita desde la década de 1950, en la actualidad los anunciantes se han convertido en financistas de Internet, o sea en una especie de cajas recaudadoras que hacen posible la producción, mantenimiento y mejora de gran parte de la infraestructura digital. Pero a pesar de estas similitudes, existen importantes diferencias o matices implícitos en la nueva forma de los medios. En esta sociedad interconectada, el valor de la reputación y la marca resultan primordiales. Ahora que cualquier entidad puede transmitir su mensaje en línea a millones de personas a un bajo costo, ya no habrá sólo negocios y marcas comerciales en la red, sino que los individuos y naciones también tendrán esa posibilidad.

Implicaciones para Costa Rica

Es innegable que el mundo exterior cambia a gran velocidad pero, ¿qué significa eso para Costa Rica? ¿Puede el país mantenerse al ritmo de los cambios y adaptarse a ellos? En muchos aspectos, Costa Rica no tiene alternativa; la cuestión es si el gobierno reaccionará después de los hechos o tomará una actitud preventiva.

A todos los niveles –– nacional, organizativo e individual –– los acelerados cambios conllevan el riesgo de crear una barrera digital de desigualdad informativa. Sin el apoyo activo del gobierno y la comunidad internacional, existe el riesgo de un crecimiento de la brecha entre ricos y pobres, en este caso los que tienen y los que carecen del acceso a información vital y a servicios de información por medio de las telecomunicaciones. Una competencia saludable elimina los negocios que no sean sostenibles, pero una sociedad no elimina a los Estados ni a los individuos que no sean competitivos. En el contexto del mundo de los negocios, este proceso puede resultar desgarrador, aunque en última instancia ello sea para bien. A nivel personal y nacional no existe esa alternativa. Los países e individuos en desventaja pueden depender de la ayuda internacional y las redes de seguridad social, pero es mejor recurrir a la inversión extranjera y las oportunidades laborales, reaching for the provervial hand up, not the hand out. En años recientes, Costa Rica ha alcanzado un nivel desarrollo superior al que le permitía calificar para recibir ayuda internacional y asistencia de infraestructura proveniente de organismos internacionales. Con un presupuesto limitado y sin recibir más ayuda internacional, el país debe encontrar otras formas de financiar la necesaria implementación de servicios de telecomunicaciones de avanzada.

Pese a ser miembro de organismos internacionales como la Organización de Comercio Mundial, Costa Rica aún no está sujeta a los lineamientos del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, en los cuales se estipula un cronograma para la apertura de diversos sectores de su economía, entre ellos el de las telecomunicaciones. Más de setenta países han suscrito ese Acuerdo, de manera que es probable que Costa Rica lo haga. Sin embargo, las interrogantes se mantienen: ¿Puede Costa Rica darse el lujo de pasar por alto las reformas que tantos países están aceptando? En un mundo de cambios acelerados, ¿tiene sentido mantener el status quo cuando otros, mediante sus acciones, están diciendo que eso ya no es suficiente?

Como se describió antes, las telecomunicaciones apoyan prácticamente todos los aspectos de la economía costarricense, o tienen el potencial para hacerlo. A partir de otras experiencias, sabemos que una estructura competitiva es el acicate de la innovación y el cambio. Retrasar la reforma puede posponer y en algunos casos (donde las oportunidades se trasladan a otros lugares) negar en última instancia, beneficios directos e indirectos a sus ciudadanos, muchos de quienes viven de pequeñas empresas y fincas en áreas rurales y pertenecen a familias pobres. En el pasado, Costa Rica ha llenado las necesidades básicas al ofrecer acceso a teléfonos públicos. Sin embargo, esas necesidades básicas están cambiando, de manera que en la actualidad (y cada vez más en el futuro), tales necesidades han evolucionado más allá de un acceso ocasional a una simple llamada telefónica.

La gran mayoría de los costarricenses no son empresarios sofisticados que puedan dejar de contar con servicios digitales como el servicio de mensajería de voz o "caller ID" (para identificar a quien llama antes de contestar) en sus líneas telefónicas. A pesar de los innovadores proyectos piloto desarrollados con instituciones como MIT y otras, la mayor parte de los costarricenses no clama por contar con enlaces audiovisuales o posibilitar el aprendizaje a distancia o la telemedicina. No obstante, eso no significa que estos servicios no sean de valor para ellos. Es posible que no sepan de lo que se pierden, porque para la mayor parte de la gente resulta difícil imaginar los beneficios de un producto nuevo sin haberlo experimentado primero. Por lo tanto, como se expuso en más detalle en la sección sobre liderazgo, los líderes gubernamentales tienen la función de explicar los beneficios de los productos y servicios nuevos que muchos ciudadanos no han disfrutado. Muchas innovaciones de este tipo se originan, y en consecuencia provienen, del exterior. Cuando un funcionario gubernamental actúa en defensa de tales productos o servicios, esa defensa no debe implicar un comercialismo craso ni la existencia de intereses creados, sino más bien debe verse como un llamado para mejorar la calidad de vida, sin importar la fuente de la cual provenga esa mejora.

Contar con un trabajo e ingreso adecuados es lo que preocupa a la mayor parte de la gente. ¿Aborda una infraestructura de telecomunicaciones moderna esa preocupación? Indirectamente, sí. Los empresarios sofisticados (los que tienen experiencia en el extranjero) tienen la opción de invertir en Costa Rica o en cualquier otra parte del mundo, pero sus decisiones de inversión dependen de los costos de hacer negocios. Muchos de estos costos son intangibles y guardan relación directa con los servicios de comunicaciones que el país puede proporcionar. Si no invierten en Costa Rica, los empleos nuevos también permanecerán en el extranjero y es posible que los existentes, los mejores de ellos, en última instancia también se trasladen. Sondeos realizados por organizaciones como el Banco Mundial indican que el costo y disponibilidad de los servicios de telecomunicaciones tienen gran peso en la decisión de una empresa de dónde invertir. El impacto de una infraestructura inadecuada en firmas más pequeñas producirá resultados similares en términos de la pérdida de empleos: sin la opción de trasladarse al exterior, es posible que las pequeñas empresas costarricenses fracasen y desaparezcan como fuentes de trabajo.

Es posible que un país que se encierra durante mucho tiempo o que no se mantiene al paso, pueda proteger temporalmente a algunos de sus ciudadanos de la competencia, pero a la vez daña los mismos motores de esa economía y las fuentes de crecimiento a largo plazo, concretamente el sector de alta tecnología. La tecnología de la información parece ser el ámbito de los adinerados: los que menos necesitan ayuda, pero cuyo trabajo y el dinero que gastan es sin embargo una fuente de ingresos y empleo para el resto de los sectores económicos. Basta ver la inversión de Intel, que por sí sola ha duplicado la tasa de crecimiento del país entero. Sin embargo, esa empresa ni siquiera ha traído al país sus puestos más avanzados en investigación y desarrollo. ¿Por qué? No porque los costarricenses no tengan las destrezas, sino porque el campo de la investigación y el desarrollo, a diferencia del ensamblaje y las pruebas, requieren de una infraestructura de telecomunicaciones más avanzada, es decir los servicios que el país no puede proporcionar en este momento.

En parte, el gobierno costarricense convenció a Intel de invertir aquí al ofrecerle una moratoria de ocho años por el cobro de impuestos sobre la renta corporativos. En cuestión de pocos años, los convenios internacionales no permitirán ofrecer estos feriados fiscales. De manera que en el futuro, si Costa Rica ha de mantener a Intel en el país y atraer firmas similares, una de las pocas formas de hacerlo será proporcionarles la infraestructura avanzada que estas necesitan para hacer negocios.

Los microempresarios y pequeños agricultores pobres pueden parecer aislados de sus parientes citadinos más prósperos, además de necesitar aranceles proteccionistas para impedir la importación de productos económicos fabricados por multinacionales poderosas de otros países occidentales. Sin embargo, a menudo ese no es el caso. Al igual que un satélite en torno a un planeta, la vida rural con frecuencia está vinculada al bienestar de empresas más grandes, cuya competitividad depende claramente de la nueva economía mundial. El daño a los sectores más dinámicos de la economía invariablemente tendrá un efecto de cascada que afectará todo el sistema.

El libre comercio beneficia a los países en tanto estos utilizan sus ventajas comparativas en la producción; este es un hecho económico que salta a la vista. Costa Rica debe continuar centrando su esfuerzos en su ventaja comparativa, que es contar con una población educación, y no temer que las reformas pongan en peligro la sostenibilidad de esta ventaja en el largo plazo. También existe la noción común de que la apertura comercial a menudo dañará a quienes no se encuentren en sectores competitivos. El Estado tiene la función (y en este aspecto Costa Rica cuenta con una tradición admirable) de proporcionar una red de seguridad para rescatar a todo el que se tropiece y ayudarle a dar un giro hacia áreas más productivas.

Reglas para participar

Una economía abierta implica tener que aceptar las reglas que otros establezcan sólo para tener un lugar en la mesa. Por ejemplo, General Electric, la segunda empresa más grande del mundo, ahora sólo hace negocios en línea con clientes proveedores y socios. Ford Motors y un porcentaje cada vez mayor de corporaciones en todo el mundo, están adoptando políticas similares. Si Costa Rica no cuenta con suficientes enlaces al mundo exterior para la transmisión de datos, ¿adónde quedarán las empresas de Costa Rica que dependen de realizar negocios con compañías de las economías avanzadas? De igual manera que el país compite con otras naciones para atraer la inversión de empresas multinacionales, el gobierno debe reconocer que los inversionistas han indicado de manera explícita (o algunas veces implícita) condiciones esenciales y expectativas con respecto a la infraestructura del país. Ya ellos no esperan contar sólo con lo básico, sino recibir servicios de comunicación de alta calidad con varias características de valor agregado. A menudo esperan tener a su disposición un servicio ajustado a sus necesidades y conexión permanente que se mantenga funcionando el día entero, todos los días. ¿Se encuentra Costa Rica en una posición no sólo de cumplir con las condiciones esenciales indicadas sino superarlas?, ¿y puede el país brindar servicio uniforme y estable? Las empresas pequeñas también deben tener la posibilidad de recibir esta calidad de servicios. De otra manera, persistirán las impresiones negativas de favoritismo y trato desigual.

Uno de los criterios clave para decidir si se invierte en el extranjero, se centra en la calidad de la fuerza laboral. Para bien de Costa Rica, sus trabajadores en términos generales están bien capacitados y educados. Sin embargo, la rapidez de los cambios pone el énfasis en otros aspectos que van más allá del nivel educativo alcanzado hasta ahora. También hace énfasis en la importancia de un continuo flujo de aprendizaje que debe ocurrir a través de toda la vida de cada trabajador. Internet ofrece enormes oportunidades para toda una vida de aprendizaje, provenientes de fuentes del mundo entero. ¿Tienen acceso a esto todos los costarricenses?

Los costos de un monopolio

Como la mayoría de los países en el pasado, Costa Rica todavía tiene un sistema telefónico monopolizado. Consentidos por el Estado, era razonable que los monopolios existieran cuando el tamaño importaba, pues habría parecido un desperdicio duplicar servicios cuando existían economías de escala. No obstante, ya no es el caso que los elevados costos fijos impidan a todos, menos al Estado o a un monopolio regulado, instalar un sistema de comunicaciones. Tampoco existe ya sólo una forma de infraestructura y servicio.

Al no existir fuerzas competitivas, un monopolio controlado por el Estado puede continuar ofreciendo productos o servicios no diferenciados, enfatizando en la cantidad y no en la calidad. En la antigua Unión Soviética, fábricas controladas por el Estado producían en forma masiva para un mercado cautivo de ciudadanos soviéticos que no tenían otra opción. Muchas de estas mismas fábricas, sin embargo, fracasaron una vez que el país reestructuró su sistema económico. No pudieron adaptarse a la competencia de un ambiente de mercado que valora la innovación, la variedad y un servicio personalizado. Asimismo, hoy en día en China las fábricas bajo control estatal representan una enorme fuga para la economía. Estas subsisten mediante subvenciones gubernamentales, emplean a demasiada gente y fabrican productos de muy mala calidad que se acumulan en almacenes porque no se venden. En contraste porción, es el dinámico sector privado de China el que explica la desproporcionada relación entre los nuevos empleos y las divisas generadas a partir de sus exportaciones. Los mercados de exportación sirven como una prueba de calidad necesaria para el mercado, y las compañías protegidas de la competencia interna con frecuencia tienen problemas para ingresar. Si la misma gente de su país no quiere lo que produce, es poco probable que los de afuera lo quieran.

Desafortunadamente, el sistema de telecomunicaciones de Costa Rica presenta algunas de las mismas características de los sectores controlados por el Estado en la antigua Unión Soviética y China. Como se encuentra protegido contra la competencia, no tiene que enfrentar la prueba del mercado que impulsa la implacable búsqueda de calidad y superación en el sector privado. Aunque son adecuados, los servicios que brinda el monopolio de telecomunicaciones de Costa Rica no se encuentran a los niveles de calidad mundial; estos no alcanzan el nivel esperado por quienes están más familiarizados con esos estándares, o sea, los inversionistas extranjeros y las múltiples firmas locales que realizan negocios en el exterior.

Racionalizar la demanda es otra característica de la ineficiencia del monopolio. Sin la prueba de mercado que constituye la competencia y con la presión del gobierno para mantener los precios artificialmente bajos, los monopolios tienden a producir menos de lo que los consumidores quieren, lo cual provoca una demanda reprimida. En la antigua Unión Soviética, la gente esperaba en largas filas para conseguir artículos de necesidad básica subsidiados por el Estado que nunca eran suficientes. De igual forma, en Costa Rica hay muchas personas que ven el acceso a Internet como una necesidad, pero con un proveedor monopolístico, la demanda excede en mucho a la oferta. Encuestas recientes indican que en el país hay mucho más personas que quisieran tener acceso a Internet de las que actualmente lo tienen.

Los beneficios de la diversidad

Ninguna firma puede proveer un buen servicio en todas las áreas, y las que tienen éxito se concentran en los aspectos en que son mejores: los productos o servicios que pueden ofrecer mejor, o los clientes a quienes sirven porque se encuentran excepcionalmente calificados para ello. De igual manera, no es posible que un monopolio responsable de ofrecer todos los servicios de telecomunicaciones lo haga todo con el mismo nivel de calidad. Este se inclinará hacia ciertas áreas en las que está mejor capacitado y tenderá a descuidar las áreas que encuentra más difíciles. Con regulaciones gubernamentales que prohiben que otros ingresen al mercado y ofrezcan servicios en áreas desatendidas, aquellos nichos de clientes con necesidades especiales quedarán sin satisfacer. En la actualidad, algunos de esos nichos desatendidos de Costa Rica se concentran alrededor de servicios aparentemente avanzados y exclusivos. Sin embargo, son las empresas que demandan esos servicios las que el gobierno más quiere que inviertan en el país y por lo tanto, debe encontrar la manera de proveerlos.

Si una firma de telecomunicaciones monopoliza el servicio, puede refrenar a otras en áreas que en apariencia no tienen relación. Las telecomunicaciones permean todos los sectores modernos como el de las finanzas, servicios empresariales y comercio, pero debe penetrar cada vez más en otras áreas, como las simples ventas al detalle. Si la compañía nacional de telecomunicaciones tiene el monopolio de servicios relevantes, otros pueden sentirse desanimados para hacer innovaciones o probar nuevas ideas. Por ejemplo, con el fin de lograr una ventaja competitiva, es posible que un banco local o supermercado quiera ofrecer servicios en línea. Sin embargo, si la implementación de este esfuerzo depende del monopolio nacional de telecomunicaciones, que puede tener otras prioridades, es posible que la empresa decida que los riesgos de un servicio que no es confiable o que presenta demasiados retrasos son muy grandes. Un experimento que tal vez sería valioso, podría dejar de realizarse.

Incentivos para la innovación

Mientras que algunos se mantienen escépticos, otros han planteado que las ganancias superiores a lo normal que genera un monopolio, contribuyen a financiar proyectos innovadores. Por otra parte, si las ganancias operativas en su mayoría deben subsidiar a otros sectores o ir a las arcas del Estado en vez de reinvertirse, es poco probable que se les dé el uso esperado en proyectos de investigación y desarrollo; de la misma forma, tampoco habrá innovación en nuevos modelos empresariales. Sin la presión de las fuerzas de la competencia, un monopolio cuenta con escasos incentivos, si acaso los hay, para probar nuevas propuestas de organización o de procedimiento.

Un país no puede darse el lujo de mantener a sus empresas del sector más dinámico alejadas la experimentación, la cual supone el riesgo de un fracaso y no garantiza que no se tomarán decisiones inadecuadas. Por desgracia, ese usualmente no es el modo de pensar de una entidad gubernamental, la cual cuenta con la implícita garantía estatal de que no fracasará. Sin embargo, la falla misma de no correr riesgos tiene su propio precio: puede significar la pérdida de oportunidades a corto plazo y una derrota fundamental de quienes se adaptan a más largo plazo.

En la cambiante economía actual, nuevos modelos empresariales han tenido un profundo efecto sobre la manera en que se realizan las transacciones de negocios. Los servicios de comunicación e Internet, en especial, han facilitado estas nuevas formas de hacer negocios, que van desde la oferta de computadoras personales gratuitas a cambio de contratos para hacer uso de Internet, hasta subastas invertidas en las que los clientes establecen el precio que pagarán y los vendedores tratan de conseguirles el artículo.

Un marco regulatorio que sirva de apoyo

Las definiciones legalistas o políticas anticuadas también pueden retardar el progreso. Una nueva economía necesita que hayan nuevas reglas para apoyarla, en vez de reprimirla. Por esta razón, en los Estados Unidos se ha declarado una moratoria indefinida sobre los impuestos a Internet. ¿Están también los líderes costarricenses evaluando el impacto que la legislación actual tiene sobre el desarrollo de este importante sector? ¿Toman en cuenta las leyes de Costa Rica las nuevas tecnologías como la transmisión de voz mediante protocolo de Internet (VoIP – siglas en inglés). Sin un marco legal claro y actualizado, se presentará una confusión sobre lo que puede hacerse. La incertidumbre aumenta el riesgo, y el riesgo sin compensación obstaculiza las inversiones. Los costarricenses no deben olvidar lo que ocurrió cuando Millicom trató de invertir en tecnología inalámbrica aquí, sólo para ver sus esfuerzos anulados por los tribunales.

Las leyes actuales han impedido que incluso entidades que son propiedad del Estado como RACSA ofrezcan nuevos servicios. Hace sólo unos meses, la Procuraduría General de la República dictaminó que un acuerdo de RACSA con las compañías de cable para ofrecer servicios de Internet por ese medio era inconstitucional. Aunque esta decisión no es todavía vinculante, el fallo se basó en leyes arcaicas, concebidas cuando la telefonía ofrecía sólo servicios básicos. Como resultado, mientras que otros países acogen la tecnología de Internet a través de cable como un prometedor medio para proveer conectividad a alta velocidad, los sectores privado y estatal de Costa Rica están envueltos en una incertidumbre legal sobre lo que es permitido y lo que no.

Tendencias inevitables

La participación en la economía global implica que los costarricenses algunas veces deberán aceptar condiciones dictadas por otros. Ya sea que Costa Rica lo quiera o no, los cambios en las tarifas establecidas para llamadas internacionales se están produciendo. Y cuando ocurran, esta fuente de ganancias disminuirá. Aún antes de esto, los países con un servicio de llamadas internacionales monopolizado han perdido ingresos a medida que los clientes utilizan llamadas de voz por Internet que son mucho más económicas. Entonces ¿de qué forma va a subsidiar el ICE las llamadas locales? Es tal vez precisamente la amenaza de esta acción externa o cambio tecnológico lo que Costa Rica necesita para realizar los cambios difíciles más pronto en vez de verse forzada a hacerlos después.

Incluso para un proveedor monopolístico del servicio, los precios que se cobran afectan la demanda de los consumidores y la utilización de los mismos. Y a pesar de los subsidios que existen en el país para reducir el costo de las llamadas locales, el hecho de que el tiempo que la gente está conectada sea cronometrado y no facturado mediante una sola tarifa mensual fija, puede disuadir a la gente de usar Internet con más frecuencia. En todo el mundo, un mayor uso de servicios de telecomunicaciones ha generado mucho más ingresos que la pérdida en que se incurre debido a la disminución en las tarifas por llamadas que se cobran por minuto. El país en última instancia deberá nivelar sus tarifas por llamada para reflejar los costos reales y rebajarlas de acuerdo con los estándares internacionales. El ICE y RACSA podrían pensar en la posibilidad de compensar la disminución en sus ingresos mediante nuevas ofertas de valor agregado, pero para hacer esto deberán modernizar sus sistemas.

El riesgo de un deterioro relativo

Si Costa Rica no moderniza y desregula el sector, la gente cada vez más hará comparaciones desfavorables entre lo que el país ofrece y lo que ofrecen otros lugares. Hasta ahora, las quejas sobre los niveles de servicio en gran medida se han limitado a ciertas personas de empresas multinacionales que no están contentas por no contar con lo último en el mercado. No obstante, esta insatisfacción podría crecer y hacerse más manifiesta conforme las expectativas de otros también aumentan.

El cambio es inevitable; son pocos los que no estarían de acuerdo en que es necesario. El debate se centra alrededor del ritmo con que deba hacerse. Es importante recordar que, al igual que en el sector de la salud, la acción preventiva es siempre menos costosa que la cura reactiva. Es posible que ocurra un deterioro en la calidad de vida de los costarricenses en relación con el de sus vecinos si sus líderes no actúan oportunamente. Sin duda, cualquier deterioro será gradual, pero los costarricenses ya han visto que el vertiginoso progreso que tuvo en el pasado, ahora se retrasa en comparación con el de otros. Tal vez este deterioro sea imperceptible para la mayoría, pero es cierto que podría ocurrir. Al igual que la inversión puede irse al exterior, la mejor gente del país puede irse a otro lugar en busca de oportunidades. El desencanto podría socavar la cohesión y el propósito nacional de Costa Rica si los ingresos suben más rápido en países vecinos liberalizados pero se estancan a nivel interno.

El monopolio en telecomunicaciones ha sido durante largo tiempo una fuente de muchos ingresos para el gobierno, los cuales tienen particular importancia en vista del gran déficit fiscal del país. Si las oportunidades perdidas impiden que esos ingresos aumenten el gasto público en servicios sociales tendría que disminuir, o se corre el riesgo de que ese déficit se vuelva insostenible.

Los monopolios forzosos, igual que los aranceles prohibitivos a las importaciones, no siempre eliminan la competencia pero sí pueden enterrarla o colocarla en un área gris de cuasi-legalidad. Los servicios de "call-back", transmisión de voz mediante Internet, auriculares de contrabando traídos del exterior, la recepción ilegal de transmisiones por satélite y otras ofertas que se hacen posibles gracias a la ingenuidad humana o tecnológica están mal definidos por una legislación arcaica y que permite su libre proliferación. A medida que estos servicios se hacen más comunes, y ya se ven ejemplos de ello, los empresarios dirigen sus esfuerzos hacia una economía de mercado que es ilegal o semi legal; no pagan impuestos y por lo tanto están debilitando el bienestar social del estado, el cual los apoya pero no obtiene nada a cambio.

¿Quién sufre más?

La infraestructura costarricense de telecomunicaciones ha brindado un buen servicio en el pasado. Sin un cambio efectivo, el futuro será probablemente uno de oportunidades perdidas, más que de funestas consecuencias. Pero la misma disminución del ritmo que parece imperceptible a los privilegiados, puede ser muy real para los que están en una posición de desventaja. Ellos son los que se ven más afectados negativamente incluso por las más ligeras fluctuaciones en la economía. Es posible que la caída en el rendimiento de una empresa, que un año obtiene ganancias y el siguiente pérdidas, tenga poco impacto a nivel gerencial, pero puede significar el desempleo para aquellos que están más abajo.

Los pobres siempre han sido quienes sufren más ante cualquier revés económico. Sin ingresos y con un reducido sistema de bienestar social, ¿qué les queda por hacer? Es posible que algunos lleguen a robar del ambiente para sobrevivir. En el más funesto panorama, la deforestación de los bosques tropicales de Costa Rica, una herencia nacional insustituible, se podría acelerar. Tanto los recursos naturales como del conocimiento pueden disminuir, o en el mejor de los casos, las posibilidades para aprovecharlos pueden perderse.

 

Liderazgo en el nuevo milenio

Introducción

En esta sección se presenta el liderazgo desde tres aspectos relacionados entre sí: (1) a nivel nacional, (2) desde una perspectiva organizativa tanto en el sector empresarial como gubernamental, y (3) desde un punto de vista personal e individual. Como se describe abajo, la naturaleza de estas tres formas de liderazgo se está transformando y las telecomunicaciones modernas actúan como un catalizador de ese cambio. Las transformaciones generan líderes con nuevas herramientas y posibilitan nuevas formas de organización, que a su vez que imponen nuevas demandas sobre los líderes para que las utilicen de manera adecuada. Las restricciones fiscales también desafían a las empresas y líderes políticos a ser creativos, tener ética, y a ser eficientes en su uso de los recursos y planes de organización para competir en el mercado. Finalmente, un marco legal y regulatorio adecuado es necesario para asegurar que quienes están en posiciones de liderazgo ejerzan su poder sabiamente y permitan que los avances en telecomunicaciones sirvan de apoyo y mejoren las tradiciones democráticas de Costa Rica.

El liderazgo en la región

En Centroamérica, Costa Rica ha sido un líder entre sus vecinos desde mediados del siglo pasado y en décadas recientes se constituyó en un remanso de paz, disfrutando de su estabilidad política mientras sangrientas guerras civiles y movimientos insurgentes sacudieron las frágiles naciones de la región. El gobierno nacional fue elogiado por el resto del mundo por sus esfuerzos para resolver las crisis regionales, y el Ex-presidente de la República, Oscar Arias, se hizo acreedor del Premio Nobel de la Paz gracias a su plan de paz.

Los costarricenses cuentan con la orgullosa tradición de atraer al mundo exterior. Durante más de veinte años, Centroamérica ha figurado fuertemente como un foco de atención por ese motivo. Costa Rica acogió y asimiló a refugiados regionales y en la actualidad los nicaragüenses conforman más del diez por ciento de la población. Es compresnsible que otras naciones del istmo hayan visto en Costa Rica un modelo de lo que ellos quisieran ser; mientras tanto muchos de sus ciudadanos, si tienen la oportunidad, han emigrado a este país tan hospitalario y bien administrado.

El liderazgo en Amércia Latina

La reputación de Costa Rica en cuanto a su infraestructura, y más notablemente en comunicaciones avanzadas, todavía no corresponde con el gran respeto que otros le tienen por su administración política y sus políticas de bienestar social. Hoy en día, y especialmente en el futuro, las telecomunicaciones no tienen que ver sólo con teléfonos sino con Internet. Si Costa Rica fuera capaz de mejorar drásticamente su infraestructura de redes, el país tendría la oportunidad de convertirse en un líder en línea en América Latina. La gran tradición del país en cuanto a educación bilingüe en español e inglés le ha permitido preparar a su población especialmente para el uso de Internet. No obstante, el rezago del país en cuanto a la infraestructura de redes para comunicación de datos y un régimen regulatorio incierto, impiden que muchos costarricenses aprovechen en su totalidad los recursos en línea que podrían tener a su disposición. Empresarios costarricenses talentosos y sagaces para explotar el potencial Internet podrían por ejemplo crear un portal líder dirigido a hispanohablantes de todo el hemisferio, pero el reloj está en marcha y las ventanas para aprovechar estas oportunidades se están cerrando. Hay que admitir que muchos costarricenses cuentan con acceso esporádico a Internet a través de escuelas públicas; sin embargo, un verdadero liderazgo a nivel latinoamericano dentro de un contexto cívico o empesarial requeriría que se pudiera ofrecer acceso de alta velocidad a nivel individual y generalizado.

Tanto individuos como empresas del país ya han demostrado que comprenden los beneficios que ofrece el contar con experiencia en Internet, ya sea a nivel regional o global. Según una agencia internacional, el país tiene más sitios Web registrados con dispositivos de búsqueda en los Estados Unidos, como Yahoo, que el total combinado de Nicaragua, Honduras, El Salvador, Panamá y Guatemala, sus vecinos centroamericanos. Estos sitios generalmente están en inglés y de ahí que vayan dirigidos a un público que se encuentra fuera de la región. Sin embargo, los usuarios de Internet de otros países que cuentan con una mejor infraestructura están acostumbrados a conexiones más rápidas: en general no tienen paciencia para esperar a que se concreten las lentas conexiones a sitios hospedados desde dentro de Costa Rica. En la actualidad, una solución para este problema es ofrecer sitios "espejo" con servidores fuera del país, en particular en los Estados Unidos, pero esto no es lo ideal. El hecho de que muchas de las empresas más avanzadas del país tengan que ir a los Estados Unidos a instalar servidores para negocios en línea demuestra que la demanda por un mejor y más rápido acceso existe, si tan sólo la oferta estuviera próxima.

Liderazgo a nivel mundial

En el presente y en el futuro, un ambiente globalizado apoyado por comunicaciones modernas requerirá que Costa Rica vea más allá de sus fronteras regionales, culturales y lingüísticas. Este punto de vista cambia necesariamente la perspectiva y el sentido que se tienen de sí mismo. Sin ser ya más uno entre iguales como en Centroamérica, Costa Rica es un pequeño país en el escenario mundial; no necesita actuar como tal. De la misma manera que hizo frente al reto de tratar de resolver los problemas de Centroamérica, Costa Rica puede aspirar a tener un papel más importante de lo esperado en cuestiones más amplias de carácter mundial. Como se demostró anteriormente, otros países pequeños desde Singapur hasta Irlanda e Israel se han beneficiado de la tecnología moderna para convertirse en líderes de la era de la información. Con decisión política, Costa Rica puede hacer lo mismo.

Mientras tanto, otros juzgarán a este país según los estándares mundiales. Si continúa quedándose al margen de los acuerdos de los tratados mundiales de telecomunicaciones, como el General Agreement on Trade in Services (Acuerdo general sobre comercialización de servicios), el país corre el riesgo de ver que sus vecinos, con una mentalidad más internacional, se actualizan y se lanzan hacia el progreso, tanto ante los hojos de la opinión pública, como en su realidad económica. Encuestas sobre competitividad a nivel mundial, por ejemplo, clasifican a países latinoamericanos como Chile, que reformó su sector de telecomunicaciones y suscribió acuerdos internacionales para ese sector, a un nivel superior que el de Costa Rica. La estabilidad política puede ser el elemento más importante en la mente de inversionistas al decidir adónde realizar sus inversiones, pero las consideraciones de tipo económico como los costos de operación y la facilidad para hacer negocios ocupan el segundo y tercer lugares. Mientras que servicios clave como los de telecomunicaciones permanezcan cerrados, los inversionistas extranjeros continuarán suponiendo, correctamente, que pueden encontrar servicios más competitivos en otros lugares.

La competencia desde el exterior

En el cambiante mundo actual, Costa Rica debe prestar atención al consejo que dió Andy Grove, el antiguo director de Intel, quien escribió: "Sólo los paranoicos sobreviven". Otras compañías de alta tecnología de clase mundial, como EMC, líder en redes de almacenaje de datos para empresas, han adoptado actitudes similares que se califican como: "Adáptese o muera". Estas firmas son ferozmente competitivas y el libre mercado ha recompensado a sus socios como corresponde. Ahora que las comunicaciones permiten el acceso y alcance global, el comercio internacional ya no tiene la atmósfera refinada y de club que una vez caracterizó a los jefes de multinacionales en el mundo en vías de desarrrollo. En un tiempo, unos cuantos importantes expatriados podían conocer personalmente a los jefes de firmas competitivas en sus pequeños mercados regionales. Ahora los competidores pueden provenir de cualquier lugar, con poca anticipación y traer consigo una nueva forma de hacer negocios que deja obsoletas sus prácticas tradicionales.

Este nuevo campo de amenazas requiere desarrollar nuevos aspectos del liderazgo y plantear retos de motivación. La sobrevivencia de una compañía puede depender de que sus empleados trabajen en otro país con otro huso horario, donde es posible que el líder no los conozca o haya visto siquiera. Donde una vez una palmadita en la espalda y una calurosa conversación cara a cara pudieron haber inspirado al equipo, los líderes en la actualidad deben depender de las redes de telecomunicaciones para coordinar el trabajo de grandes grupos de colegas que se encuentran a la distancia y aquellos que tal vez ni siquiera trabajen para sus compañías.

Para aprovechar un día de trabajo de veinicuatro horas, que comprende tres turnos de ocho horas en diferentes huso horario, los equipos de proyectos ahora pueden estar conformados por grupos instalados en continentes separados alrededor del globo. Por ejemplo, un grupo asiático de programadores de software podría terminar de trabajar en su parte de un programa y luego enviar su última versión por correo electrónico a sus contrapartes en Europa para que lo depuren. A su vez, el grupo europeo hace su parte durante ocho horas antes de pasar las revisiones a un equipo norteamericano. Los norteamericanos entonces pueden revisar el archivo antes de enviarlo en la última fase de su circuito alrededor del mundo, de vuelta a Asia, a tiempo para que llegue allá al comienzo del nuevo día. Administrar este proceso requiere habilidades transculturales, organizativas y de liderazgo, que empresas tradicionales normalmente no requieren. Con esta fuerte industria de programación de software, no hay duda de que Costa Rica tiene firmas que colaboran de manera similar con socios distantes en otros usos de horario.

Comparación del desempeño con respecto a puntos de referencia

Los líderes son también responsables del cambio y una cultura de cambio requiere la constante comparación del desempeño con respecto a parámetros: desempeño interno con respecto al cumplimiento de sus propias metas y al desempeño anterior, así como una comparación externa, en relación al desempeño de la competencia. Ninguna forma de comparación es suficiente sin la otra. Desde una perspectiva nacional, si los costarricenses ven un aumento en nivel de la infraestructura de telecomunicaciones de su país, pueden sentirse satisfechos con el progreso, si no fuera por los avances más acelerados en ese sector en los países vecinos. De igual manera, los costarricenses pueden equivocadamente compararse a sí mismos en relación con los segundos mejores, lo cual limitaría sus metas a aquellas alcanzables por otros países centroamericanos, a la vez que desatienden el reto más riguroso de compararse con las mejores prácticas a nivel mundial.

En una economía global super competitiva, proponerse como meta ser el segundo mejor no es suficiente. A nivel corporativo, un liderazgo sabio comprende su principio básico, razón por la cual corporaciones globales importantes desde Unilever hasta K-Mart comparan su propio desempeño en relación con el de líderes en sus respectivas industrias: Procter & Gamble y Wal-Mart. De igual forma, los costarricenses deben comparar las estadísticas de su país no con aquellas de sus vecinos inmediatos, sino con las de las naciones que se encuentran en la cima de su "clase de país pequeño", como Irlanda, Israel, y Singapur y Taiwan, los "Tigres asiáticos".

Liderazgo en el gobierno

De la misma manera que la competencia impulsa a los líderes empresariales, los gobiernos deben liderar cuando las fuerzas de un mercado competitivo no impulsan hacia el cambio necesario, particularmente en el uso de tecnología. Algunas veces un gobierno debe asumir el papel de liderazgo demostrativo cuando promueve la innovación y la adopción de prácticas, servicios o productos beneficiosos, para que el sector privado y la ciudadanía en general lo sigan. Algunas de las grandes innovaciones, como Internet, han comenzado con fondos gubernamentales y fueron introducidos inicialmente en la esfera pública.

Para inculcar confianza en cuanto a la transparencia, el acceso y la justicia, los gobiernos de todo el mundo, desde Singapur hasta los Estados Unidos, han adoptado iniciativas de democracia en línea. Desde simples sitios Web que transmiten información sobre servicios disponibles, hasta servidores Web interactivos que facilitan transacciones en línea; desde el pago de impuestos hasta la emisión de votos, los gobiernos visionarios están actuando para llevar a cabo adelantos para que sus ciudadanos puedan realizar negocios por medios electrónicos. Costa Rica se encuentra rezagada en esta área. Aunque los sitios gubernamentales proveen el equivalente de desplegables en línea, muy pocos permiten bajar formularios, hacer transacciones o prestan otros servicios avanzados a través de Internet.

Tradicionalmente también los gobiernos han asumido un papel de líderes protegiendo la propiedad de bienes materiales mediante la fuerza pública policial y la defensa nacional. En la era de la información, este liderazgo debe extenderse también a la propiedad intelectual. Si no existe protección a la propiedad intelectual, los empresarios y negocios no tendrán incentivo para innovar: otros libremente robarán sus ideas y las recompensas por sus inversiones intelectuales. Con una infraestructura moderna de telecomunicaciones y medios digitalizados que son reproducibles con facilidad, los pensamientos creativos son vulnerables a piratas intelectuales. Estos piratas navegan por las ondas de transmisión, accesan ilegalmente archivos confidenciales de datos mediante conexiones telefónicas e Internet, y se llevan o destruyen información valiosa que pertenece a otros. Los piratas de antaño navegaban por los mares internacionales y encontraron refugio en escondites de países que no los perseguían. Asimismo, los piratas modernos pueden navegar en las ondas de transmisión impunemente para robar propiedad digitalizada. Puesto que el robo se realiza copiando archivos digitalizados, es posible que los dueños no se den cuenta del crimen hasta que ya es demasiado tarde. Estos intrusos saben que luego pueden vender estos bienes robados sin temor a una reprimenda en países que no tienen la voluntad o las leyes para perseguirlos. Con el fin de estimular a sus propios empresarios expertos en alta tecnología y atraer negocios del exterior basados en el uso intensivo de conocimiento, Costa Rica debe asegurar que sus legislación para la protección de la propiedad intelectural es tan rigurosa como cualquiera. Por esta razón, el país recientemente promulgó una legislación para cumplir con los requistos de la World Trade Organization (Organización de Comercio Mundial) con respecto a la protección de la propiedad intelectual.

Liderazgo en el lugar de trabajo

La tecnología moderna facilita el retorno de la autoridad a niveles más bajos de la organización, en tanto que el constante aumento en el ritmo de cambio en la edad de la información así lo requiere. Como resultado, el papel de los líderes corporativos se está transformando: ellos no sólo deben ayudar, preparar y aconsejar a sus subordinados, sino que a la vez deben ser accesibles para sus clientes y responsables ante ellos de manera continua. Este nuevo papel es diferente de los paradigmas corporativos anteriores, en los cuales la función era monitorear, revisar y aprobar procesos, lo cual mantenía a los líderes alejados de otras partes de la organización. Los mejores líderes empresariales todavía tienen que tomar decisiones difíciles, pero deben limitar su ámbito de control a cuestiones estratégicas en tanto que dan poder al personal para que tome sus propias decisiones.

Las actuales fuerzas tecnológicas, económicas y sociales impulsan hacia la necesidad de una transformación más fundamental en las organizaciones. En especial, una mayor conectividad global e integración económica aumentan la complejidad que enfrentan quienes tratan de ser líderes de firmas que realizan negocios en el mercado internacional. En consecuencia, ya no es posible para un sólo líder tomar todas las decisiones correctas por sí solo. Más que nunca antes, estos líderes necesitan que los miembros de su organización les ayuden a tomarlas.Entonces el papel de las comunicaciones asume más importancia cada vez al facilitar las funciones del liderazgo en la coordinación de un proceso de toma de decisiones que día con día es más decentralizado y difuso.

Los líderes de las grandes empresas también pueden influenciar la política pública para mejorar la competitividad de sus respectivas industrias en los mercados mundiales. En la medida en que Costa Rica necesite reformar sus políticas en el sector de comunicaciones, los líderes empresariales deben estar dispuestos a compartir su experiencia y brindar otros tipos de apoyo en defensa de un cambio positivo.

El liderazgo y las formas de comunicación

En el futuro, los líderes necesitarán otros tipos de habilidades y utilizar y a operar de manera diferente a sus prácticas pasadas: ellos tendrán nuevos canales para conectar a la gente. Los líderes eficientes siempre han recurrido a la tecnología más avanzada para comunicar su mensaje. En la década de 1930, el Presidente de los Estados Unidos Franklin Roosevelt utilizaba la radio; en la década de 1960 el Presidente John Kennedy la televisión; en esta década debemos esperar ver a los líderes mundiales utilizar Internet o incluso algún aspecto en apariencia insignificante como las "chat rooms"(salas para charlar). En el futuro, quienes sean los primeros y más hábiles en explotar los nuevos avances en comunicación podrán descubrir que esa misma habilidad los transforma en líderes de otros.

Con frecuencia, los líderes son quienes utilizan las formas de organizar gente, procesos o ideas de una manera más eficiente. En cierto sentido, los líderes son los "principales desorganizadores": ellos reconocen la necesidad de que hayan cambios abruptos y provocan reestructuraciones radicales, al "des-organizar" el status quo. Ellos transforman a las industrias con sus nuevos modelos empresariales y tienen las destrezas y el entendimiento para darse cuenta de las implicaciones de nuevas formas de organización que se hacen posibles gracias a las comunicaciones. Por ejemplo, la tecnología de la comunicación está comenzando a disgregar industrias verticales como la cinematográfica. Equipos de filmación de proyectos se unen temporalmente y luego se disuelven. Los administradores necesitan saber cómo manejar esa forma de constante fluctuación, y quienes se desenvuelven bien en esto se convierten en líderes. Esta forma de operación impone una gran demanda en la capacidad de un gerente para fomentar el sentido de creatividad y reunir rápidamente una amplia base de destrezas. Otros sectores de la industria, desde la construcción hasta las ventas al detalle, subcontratan aspectos importantes de sus operaciones, a medida que cadenas de valor corporativo bidirectional que se extiendien de clientes a proveedores, se convierten en redes de valor corporativo multidireccionales, abarcando múltiples coaliciones y diversos elementos.

Las nuevas herramientas de comunicación constituyen riesgos así como oportunidades. Por ejemplo, la explosión de información que se hizo posible por el correo electrónico, puede complicar la tarea del liderazgo. Los líderes pueden verse sometidos durante las veinticuatro horas, a un flujo de información que es necesario filtrar. Si no existen filtros, una neblina de datos puede convertirse en un humo cegador que bloquea la capacidad para concentrarse en tareas importantes. Si cualquier empleado puede enviar un mensaje en tiempo real a miles de colegas, es importante tener prudencia para no utilizar mal esta herramienta. Los líderes deben definir de antemano los flujos de información permisibles con relgas y procedimientos claros.

Centralizar o no

Los avances en telecomunicaciones están cambiando las formas de organización en que individuos, compañías y gobiernos ejercen su liderazgo, tanto en el lugar de trabajo como en la sociedad.

La mayor parte de las firmas u organizaciones tienen elementos de jerarquías centralizadas con mando verticalista, así como estructuras horizontales decentralizadas de unidades más autónomas. Algunas funciones se avienen a la centralización, como arquitecturas de tecnología de la información; otras a la decentralización, como la experimientación con nuevas técnicas. Asimismo, algunas actividades pueden adaptarse a estructuras centralizadas o decentralizadas. Las firmas u organizaciones jerárquicas se desenvuelven bien en el logro de metas específicas de corto plazo pero pueden sufrir de rigidez a largo plazo. Estructuras horizontales decentralizadas, tipificadas por Internet, son adaptables y flexibles, pero es posible que para los líderes sean difíciles de controlar, más impredecibles y por tanto, más riesgosas que operaciones centralizadas de mando y control para alcanzar metas muy importantes a corto plazo, en un tiempo limitado.

Surge la pregunta: ¿Deben ser centralizadas o decentralizadas las estructuras de telecomunicaciones de Costa Rica? En el pasado el país centralizó estas funciones bajo el control del Estado. En un mundo que se mueve a ritmo acelerado, sin embargo, el éxito se relaciona cada vez más con el tiempo, una característica de estructuras decentralizadas más que de estratos jerárquicos de mando que podrían distorsionar o retrasar la información requerida para actuar. Las razones para decentralizar también deben lidiar con el hecho de que existe una alta posibilidad de que tales estructuras resulten en errores cometidos por la gente en el campo, cuando se les deja a sus propios recursos. Los medios y las comunicaciones modernas pueden hacer públicos esos errores y avergonzar a quienes los cometen más rápidamente y en frente de más personas que nunca antes. En vista de este "efecto CNN" ( efecto de noticiario), es posible que los líderes consideren la libertad para la iniciativa en las partes más bajas de la organización, como algo que podría resultar muy dañino políticamente si ocurrieran errores o existiera corrupción abierta.

A nivel nacional, la experiencia diferida de la Unión Soviética y China en décadas recientes ilustra un aspecto positivo de la decentralización. En la Unión Soviética, la economía era rígida y existía una jerarquía vertical con una producción en la parte superior que dependía de los insumos que entraban por la parte baja de la cadena de mando. En contraste, China había seguido la política de "Dejemos que cien flores se abran y que cien escuelas de pensamiento compitan". Las provincias chinas tradicionalmente habían tenido un alto grado de autonomía del gobierno central; ellos eran libres para experimentar dentro de ciertos límites. Si el experimento fracasaba, la falla no se traía abajo al resto del país; si era exitoso, en otras provincias se podría replicar el proyecto piloto y de esa manera el país entero se beneficiaba. Esta estructura que permitía tomar riesgos con cierto grado de control, demostró ser mucho más viable para adaptarse a la radical convulsión económica y al cambio que trajo consigo la acelerada era de la infomación. De frente a este cambio, la una vez poderosa Unión Soviética colapsó y se vió reducida a depender de la ayuda exterior. En contraste, China evolucionó, y a pesar de ciertas rigideces económicas en los sectores que eran propiedad del Estado, continúa creciendo aceleradamente.

Un gurú de la administración presiona incesantemente para que la decentralización y la delegación de decisiones se practiquen de la manera más amplia posible. En una crítica de microadministradores escribió: "Si sabe demasiado está perdido". Quienes tratan de tomar todas las decisiones ponen de manifiesto una carencia de confianza en sus subordinados, lo cual paraliza la iniciativa. Se debe encontrar un equilibrio en el control y es importante saber cuándo soltar las riendas. Los líderes eficientes capacitan a otros líderes para que los sustituyan de una manera planeada. Como los buenos consultores, deben irse haciendo innecesarios hasta el punto en que ya no se requiere que realicen tareas específicas. Quienes saben conducir a la sociedad hacia el cambio deben aspirar a ser recordados por sus seguidores con el siguiente epitafio: "Lo hicimos nosotros mismos".

El fomento de nuevas actitudes y maneras de hacer negocios

Los líderes necesitan impedir que las mejores prácticas de hoy se conviertan en dogmas inflexibles el día de mañana. Las estructuras administrativas jerárquicas aseguran control y coordinación, pero es posible que en tiempos turbulentos de cambio, no puedan lograr resultados competitivos. Con frecuencia las estructuras erigen barreras artificiales que sólo permiten tener una visión limitada, pueden reducir la cooperación de un empleado en toda la organización. El Presidente Ejecutivo de General Electric, una de las compañías más grandes del mundo, afirmó que el sistema de la década de 1970 de GE funcionaba para esa década, en la de 1980 se convirtió en una creciente desventaja, y que en la década de 1990 habría sido un boleto para la tumba de la corporación si no se hubiera cambiado. Al igual que GE, Intel, Canon y 3M realizaron esfuerzos concertados para reducir la burocracia jerárquica en sus organizaciones. Como resultado, fomentaron actitudes más empresariales y orientadas hacia afuera entre los empleados. El término entrepreneurialism en una gran empresa podría parecer contradictorio, así que se acuñó la palabra "intrapreneurialism" para describir un ambiente que estimula a sus empleados a arriesgarse y experimentar. Estas actitudes motivan a los trabajadores a conducir su parte de las operaciones como si fueran los dueños, por lo que logran un mejor rendimiento.

Las lecciones de General Electric no deben ser ignoradas por los líderes de Costa Rica. Lo que funcionó en las décadas de 1970 y 1980, e incluso en la de 1990, debe someterse nuevamente a un análisis a principios del nuevo milenio para asegurarse de que las cambiantes realidades no han dejado absoletas las estructuras y las maneras de hacer negocios tradicionales.

Los gobiernos, compañías e individuos están adoptando nuevas estructuras de organización en red, lo cual es posible gracias a las comunicaciones. Ahora es posible que exista un flujo de información abierto, directo, durante las veinticuatro horas entre miembros de coaliciones o alianzas que sólo tienen cierta relación. Quienes no pueden usar eficientemente las telecomunicaciones para unirse a estas redes se arriesgan a perder la oportunidad de aprovechar las opiniones, contribuir al establecimiento de parámetros y coordinar tareas complejas. En un sentido más amplio, aquellos que están al margen de redes importantes se encuentran en peligro de verse aislados de una comunidad global más cohesiva y cercana.

Una cualidad eterna

Ciertos aspectos del liderazgo están siempre presentes: poder convencer a los compañeros para emprender acciones o implementar el cambio que en ese momento puede no parecer lo mejor. El dolor a corto plazo puede traer consigo ganacias a largo plazo, pero a menudo se necesita un líder para convencer a otros de esto. Los líderes deben apelar tanto a la parte emocional como racional de su audiencia. La pasión de una persona por lograr sus metas es muchas veces un ingrediente clave para dirigir a otros, pero es importante recordar que el eresplandor técnico no se traduce necesariamente en capacidad administrativa o liderazgo. Desafortunadamente, tampoco el trabajo duro. Como comentó un bromista en tono de burla: "Si sólo el esfuerzo contara, los bueyes gobernarían el mundo".

Los líderes tienen un papel educativo para motivar a sus seguidores; son como los mejores maestros que habían en la escuela: no son los que daban buenas calificaciones y hacían la vida fácil. Eran los que desafiaban a sus estudiantes y demandaban el máximo. Un líder no se achica ante un reto, ni estimula a otros a que lo hagan. Avanzar a un nivel más alto nunca es fácil, ya se trate de un país que lucha por lograr el desarrollo económico, una compañía que busca nuevos mercados, o un individuo en busca de nuevos conocimientos; y la gente no se debe engañar pensando que lo será. Los líderes tienen el papel de motivar a otros para que vean más allá de sus propios intereses y tomen en cuenta el bien colectivo. El verdadero liderazgo implica lograr que la gente se sacrifique y tolere dificultades y situaciones desagradables si es necesario, para lograr beneficios de largo plazo. La reforma en las políticas del sector de telecomunicaciones de Costa Rica es un desafío de este tipo y se necesitarán verdaderos líderes para lograrla.

La reforma nunca es fácil y hay ganadores y perdedores. El punto clave es concebir un sistema que compense adecuadamente a quienes pierden en el proceso. Cuando se liberaliza un monopolio de telecomunicaciones, algunos trabajadores perderán sus empleos a corto plazo, pero podrían tener oportunidad de obtener otros mejores a largo plazo. Atender a los más perjudicados en el momento con una ayuda bien orientada por un tiempo limitado debe ser una preocupación de los líderes del país. En general, las liberalizaciones graduales son menos perjudiciales y se prefieren a medida que las reformas paso a paso minimizan el dolor que algunos inevitablemente tendrán que soportar.

El momento elegido para realizar la reforma también es importante. Normalmente es mejor anticipar la necesidad de cambio cuando se está todavía en un buen momento, y no verse forzado a realizarlos una vez que se está sumergido en la adversidad. Como un capitán en alta mar, un líder debe escudriñar el horizonte para ver si hay una tormenta levantándose a la distancia antes de que golpee su barco, y no esperar a tener que cortar las velas o cambiar el curso hasta después de que el viento y las olas comiencen a sacudir el barco. Es posible que mientras trabaja duro abajo, la tripulación del barco no se dé cuenta del peligro; por eso es responsabilidad del líder actuar a tiempo de manera preventiva, en beneficio de todos.

Los aspectos primordiales del liderazgo no han cambiado desde la era agrícola, la industrial y ahora en la era de la información. No obstante, como se describió antes, las herramientas del liderazgo han evolucionado. Esas herramientas son las tecnologías de las comunicaciones que utilizamos: desde cuerdas vocales básicas, hasta llamadas telefónicas remotas y enlaces de vídeo mediante múltiples medios. No es necesario que los métodos modernos sean más impersonales que los tradicionales o menos inspiradores. Ya sea una transmisión radial de una charla al lado de la chimenea de Roosevelt, o un discurso televisado de Kennedy, estos líderes pudieron reconfortar a sus audiencias y televidentes en momentos difíciles, o desafiarlos a actuar de manera altruista con tanta eficiencia como si el orador y su audiencia hubieran estado físicamente presentes en el mismo lugar. De igual manera, los discursos de líderes de renombre de países en vías de desarrollo, desde Nassar hasta Egipto, hasta Perón en Argentina, pudieron electrificar a sus audiencias remotas tan bien como lo hicieron con las multitudes que estaban presentes.

Recursos limitados

Durante muchos años, Costa Rica ha trabajado con la carga de la crisis de la deuda que también ha afectado a la mayor parte de Latinoamérica. Los líderes efectivos deben reconocer y enfatizar que la necesidad de contener el gasto puede ser una bendición disfrazada, pues a veces la generosidad redunda en el desperdicio y la ineficiencia. A principios del siglo pasado y durante la época de la posguerra, Japón salió adelante teniendo escasos recursos naturales a su disposición más allá del trabajo de su gente. En contraste, otros que habían sido bendecidos con la riqueza de fuentes energéticas o de minerales las han derrochado, en efecto empeorando su situación. Asolados por la corrupción y los malos gobiernos, países como Nigeria, Congo y gran parte del resto de África personifican este fenómeno.

Por lo tanto, Costa Rica no debe lamentarse por el hecho de no contar con todos los recursos que necesita. La escasez engendra eficiencia y la búsqueda de soluciones óptimas. Ya mismo el gobierno costarricense está luchando por encontrar formas de aumentar la eficacia de su sector de telecomunicaciones, en parte gracias a los disminuidos recursos estatales disponibles para financiarlo. Si tiene éxito, esa búsqueda de una mayor eficacia en última instancia reforzará la competitividad del país en la arena internacional.

Entre la cooperación y la competencia

En un mundo cada vez más complejo, tanto individuos como organizaciones y países se encuentran con que están cooperando y a la vez compitiendo entre sí. Este fenómeno ha redundado en la acuñación del término "coopetition" para describirlo. El establecimiento de redes de socios y alianzas cambiantes significa que el competidor de hoy podría ser el socio de mañana y viceversa. En la actualidad las empresas compiten en un aspecto de su negocio y cooperan en otros. De manera similar, los países cooperan en el ámbito de las organizaciones multilaterales y sin embargo compiten en el campo comercial y de inversión extranjera directa. El liderazgo implica un reconocimiento de que lo que es bueno para el competidor puede también ser bueno para el propio grupo. El líder debe reconocer las fortalezas y debilidades de la organización que intenta dirigir y formar alianzas que tomen en cuenta tales fortalezas y debilidades.

Así como el empresario reconoce que no puede hacer todo por sí solo, el burócrata que trabaja para el Estado se da cuenta de que lo mismo se aplica a los servicios que el Estado tradicionalmente ha proporcionado. No es raro topar con que un negocio determinado mantenga docenas, sino cientos, de alianzas estratégicas con otras empresas. De manera similar, organismos estatales como el ICE y RACSA tendrán que aliarse a empresas privadas para abordar la gran cantidad de aspectos difíciles y especializados de las telecomunicaciones sobre los que dichas dependencias estatales no tienen el conocimiento necesario. Sin embargo, estas alianzas sólo podrán darse una vez que la reforma de las telecomunicaciones permita al sector privado participar en el mercado, y de esa forma ayudar a las empresas estatales a suplir la demanda nacional de servicios de telecomunicaciones.

El gobierno

Existe una estrecha relación entre un buen gobierno y el desarrollo económico. Basta con observar ejemplos de "cleptocracias" (procedente del término griego kleptes, que significa "ladrón") donde los funcionarios corruptos han hecho un uso inadecuado de los fondos gubernamentales para sus propios fines, dilapidando así los recursos del Estado. Al ser un generador importante y estable de ingresos, los intereses económicos en el sector de las telecomunicaciones son muchos. Cuando el sector se liberalice y se introduzca la competencia, los entes reguladores deben mantener una vigilancia particular para que todas las partes reciban un trato justo. De lo contrario, las rentas económicas resultantes de la concesión o venta de recursos tan valiosos, ya sean frecuencias de espectro, licencias de funcionamiento o derechos de circulación, recaerán en unos pocos grupos o personas privilegiadas, en lugar de beneficiar a la sociedad en su conjunto.

Un buen gobierno no se hace naturalmente de la noche a la mañana, sino que depende de un marco legal y regulatorio que lo apoye, así como de una entidad reguladora y un sistema judicial con autoridad para aplicar dichas leyes y regulaciones. El ente regulador debe guardar su independencia de la influencia partidista. En un ambiente competitivo, el gobierno no debe regular los precios, sino permitir que se ajusten por acción de las fuerzas del mercado. En lugar de brindar un acceso justo, al fijarse los precios bajos en forma artificial se genera el efecto opuesto, se crea una escasez artificial y de esa forma se restringe el acceso a favor de quienes tienen influencias o contactos especiales.

Comunicaciones y democracia

De acuerdo con el antiguo adagio el conocimiento es poder. Quienes han intentado mantener el control para permanecer en el poder, a menudo se han mostrado inseguros sobre la libertad de información. Están en lo correcto al reconocer la importancia de ese recurso, pero la ven erróneamente como algo que se debe acaparar, en lugar de compartir. La información, o el conocimiento como su forma de conocimiento procesada o refinada, difiere de otros recursos como la tierra, la mano de obra y el capital. El uso del conocimiento por parte de una persona no merma el recurso de otra, sino que de hecho puede aumentarlo. Al igual que un teléfono o equipo de facsímil que aporta poco o ningún beneficio a menos que alguien más tenga otro, el conocimiento que no se comparte con colegas, amigos u otros ciudadanos posiblemente traerá a su dueño escasos beneficios. Por lo tanto, los medios para transmitir dicha información y conocimiento adquieren particular importancia en términos de intensificar su valor.

Una de las funciones del líder es garantizar que la sociedad tenga a su disposición las herramientas para compartir el conocimiento y en este sentido Internet constituye un canal sin precedentes, por lo que corresponde a los líderes a todos los niveles exhortar a su uso. La modernización de las comunicaciones ha tenido un profundo impacto en la democratización de las sociedades. No es coincidencia que los gobiernos más represivos sean los más resistentes a permitir el uso de Internet dentro de sus fronteras, pues tal flujo libre de información, durante mucho tiempo reprimido, amenaza la legitimidad de sus posturas y afirmaciones sobre el mundo externo. Todo el que tenga acceso a Internet no sólo puede verificar la veracidad de las noticias que recibe provenientes de una fuente particular sino que, lo que es aún más importante, también puede tener una voz y ser escuchado. En virtud de esto, cualquiera que viva en una sociedad enteramente enlazada a través de Internet puede ser un líder. Como ejemplo consumado de una estructura organizativa enlazada, Internet rompe con las jerarquías rígidas y los intentos de control.

Desafortunadamente para Costa Rica, sólo una de cada doscientas personas tiene su propio acceso a Internet. Aunque todo adulto tiene derecho a votar, desde el punto de vista del acceso en línea el país vive una democracia representativa más que una sociedad plenamente democrática donde toda voz tenga igual oportunidad de expresarse en cualquier momento, sobre cualquier tema, ante un público nacional. Dados los planes de implementar la infraestructura de telecomunicaciones en el marco de un monopolio estatal, no es de esperarse que esas cifras alcancen los estándares mundiales en el futuro cercano. Mientras otros países se apresuran a ampliar el acceso a Internet es posible que, dentro de los próximos tres años, solo uno de cada cincuenta costarricenses tenga acceso a la red. Este incremento de cuatrocientos por ciento puede parecer una gran mejora, pero en términos absolutos la cifra representará un índice muy bajo de utilización de Internet con respecto a otras partes del mundo.

Algunos podrían argumentar que incluso si un ambiente de liberalización e inversión privada posibilitara acelerar dicha implementación, el costarricense promedio carece de los recursos para pagar una computadora con la cual enlazarse. Ese no es el punto. En países como China, donde los ingresos son más bajos que en Costa Rica, las empresas se preparan para la implementación generalizada de dispositivos de acceso a Internet por medio de la televisión (set-top boxes) que permitan una conectividad total por unos cuantos dólares por dispositivo, apenas una fracción del costo de una computadora personal de bajo precio.

Es posible que el acceso básico por sí solo no sea suficiente. En las actuales circunstancias, los principales enlaces costarricenses de Internet son deplorablemente lentos, lo cual impide la realización de negocios internacionales de los cuales depende una economía pequeña, además de obstaculizar el acceso a la información del exterior, un aspecto que es fundamental en una sociedad democrática. Si no se llevan a cabo mejoras drásticas, el ancho de banda se verá más limitado, relegando la World Wide Web a una "World Wide Wait" con mayores tiempos de espera. Si fuera posible realizar un foro por Internet en forma análoga a una reunión de municipio, la situación sería el equivalente a que se dieran micrófonos a unas cuantas personas mientras el resto se vería obligado a utilizar su propia voz y hablar muy l-e-n-t-a-m-e-n-t-e para ser escuchado.

Cuidado con la autocomplacencia

Costa Rica ha sido líder en el pasado y tendrá la oportunidad de mantener ese liderazgo en el futuro. No obstante, el campo de juego está cambiando. Con la globalización ya no es suficiente con ser el mejor en la región, pues el país debe competir con otros y no puede darse el lujo de dormirse en sus laureles.

El liderazgo no es un derecho por nacimiento y no está garantizado: cada generación debe forjarlo de nuevo. Basta con ver el ejemplo de Japón y su caída del sitial de dínamo de la manufactura de la década de 1970 y 1980, al estancamiento económico de la última década mientras otros, concretamente los Estados Unidos, se le adelantaron. Durante la década de 1980, los observadores censuraron "el ahuecamiento" de la industria estadounidense, cuando los empleos en el sector de manufactura se trasladaron a otros países donde los salarios eran más bajos, y mucha gente temía que sólo quedarían en el país los puestos mal remunerados en el sector de los servicios. Hasta ahora se reconoce que la economía estadounidense estaba en una transición para aprovechar la era de la información, al desplazarse de la manufactura a los servicios que requieren más destrezas y por lo tanto salarios más elevados.

En el transcurso de este proceso, el país también emprendió sus reformas radicales en el sector de las telecomunicaciones, al desmantelar un monopolio e introducir la competencia. El desmembramiento de AT&T en las llamadas "Baby Bells" (compañía telefónica regional) y las subsiguientes reformas realizadas en el transcurso de la década de 1990 han redundado en servicios ampliamente mejorados y precios más bajos para los consumidores estadounidenses. En consecuencia, los gobiernos de países que van desde China hasta Brasil han apelado a este modelo al considerar la liberalización de sus propias telecomunicaciones.

Costa Rica también está en un momento de transición, en el cual su gente debería seguir el ejemplo y las lecciones de quienes lideraron en el pasado, en busca de la mejor manera de liderar en el futuro.